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Comunidad de recicladores de base de Los Olivos Medio sueña con crecer

Valparaíso es una ciudad que siempre nos llena de sorpresas. Su historia construida desde la dificultad va esculpiendo la personalidad de sus habitantes.

En Los Olivos Medio, entre los cerros Merced y Las Cañas, hay una comunidad de recicladores de base que transforman lo que para la mayoría son desechos, en recursos para poder sobrevivir.

“Yo trabajaba en el vertedero Los Molles pero, por los problemas del virus, me retiré”, nos cuenta Paulina Benavides, recicladora de base que lleva más de dieciocho años realizando esta actividad.

El concepto de comunidad empapa todos los aspectos de su trabajo, desde el retiro de los electrodomésticos viejos desde las casas hasta su desarme, clasificación, acopio y venta.

“Me junté con un grupo de vecinos, grupo de amigos, hicimos como una pequeña planta de reciclaje en nuestras viviendas, donde partió desde que yo reciclaba. Todos miraban como yo desarmaba una lavadora y ahí invité a todos a participar”, relata la ex dirigenta de las y los recicladores de base del Relleno Sanitario El Molle, o “Los Molles”, como también es conocido. “Las vecinas, algunas recogían latas, otras recogían otras cosas, entonces yo dije juntémonos todos y unimos este grupito que es como una comunidad y todos nos empezamos a juntar. Partió hace como un mes y gracias a Dios nos ha ido bien”.

Las redes sociales han sido su principal medio de difusión. “Nos metimos a una página ‘Bien de Diógenes’ que está en Facebook. De esa página nos llama la gente, vamos a buscar las cosas a las casas de ellos -lavadoras, refrigeradores- y traemos todo acá, lo desarmamos y vendemos parte por parte lo que sacamos -cobre, bronce, metal, chatarra- y vendimos todo”, explica Paulina.

Los traslados los hacen en el “Chapulín”, el auto que comparten en la comunidad, ya que la camioneta que usaban para cargar artefactos grandes como refrigeradores, lavadoras y cocinas, está en panne “por un problema eléctrico que no hemos podido arreglar”, se lamenta, mostrando el camino de tierra para llegar, “porque, ¡qué mecánico va a querer venir para acá!”.

Ahora, esta comunidad de 18 recicladores quiere crecer. “La idea de nosotros es llegar a reciclar harto, lo que es el cartón, la botella, todo lo que la gente bota a la basura, a la calle, recoger nosotros y venderlo o darle mejor uso y no contaminar el medio ambiente”.

Para dar mayor sustentabilidad a la iniciativa, lo que necesitan, agrega Paulina, es “que nos certifiquen como recicladores de base, que nos ayuden a tener nuestras cosas, que podamos seguir reciclando, que nos den cosas como guantes y que estén preocupados, porque nosotros de verdad estamos dándole más vida al país porque estamos cuidando el medio ambiente”. También piden “que los camiones del aseo sigan sacando los desechos que nos quedan ya que nosotros reciclamos todo, pero siempre sale basura. La idea no es estar botando la basura en cualquier parte, sino que venga un camión y que saque el aseo y que de la Municipalidad vengan y vean que nosotros estamos haciendo un buen trabajo”.  (JCS)

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