Once años han transcurrido desde que la población de Santa Inés – Viña del Mar se levantó y luchó para que no se construyeran dos megatorres de 20 pisos en pleno Mirador 14 Asientos. Ubicado en la ladera, entre el cerro y el mar, a un costado del Hospital Naval Almirante Nef.
Esta batalla fue unas de las primeras luchas ambientales-inmobiliarias en la ciudad de Viña del Mar, donde se consiguió por parte de la comunidad anular el permiso de construcción de las dos torres y se salvó la vista del Mirador 14 Asientos.
Posterior a esta gran victoria de la comunidad, la familia Angelini convoca a la población de Viña del Mar al paño Las Salinas, con el propósito de presentar su “maravilloso proyecto de torres en altura” en las 18 hectáreas, lugar ubicado a los pies del Mirador 14 Asientos. Este sitio se encuentra peligrosamente contaminado con hidrocarburos, pesticidas, insecticidas y aceites minerales, elementos químicos altamente cancerígenos.
Es en este preciso momento, en las alturas del Mirador 14 Asientos y contemplando la majestuosidad de la bella vista entre el cielo y el mar, donde un sencillo pero idealista vecino nacido y criado en Viña del Mar de nombre Mario Tobar le pregunta a Roberto Angelini: ¿vas a construir torres en el paño Las Salinas? Angelini, con una voz fría e inmutable, solo responde “sí”, a lo que el vecino contesta: “entonces tendremos problemas si quieres construir torres». Risas incrédulas e irónicas respondieron al desafío del vecino.
Sin dimensionarlo, el humilde pero valiente vecino de Viña del Mar que miró profundamente a los ojos a la familia Angelini les mostró el camino que tomaría la ciudadanía.
Un Parque para Las Salinas

