Opinión

[OPINION] Justicia ambiental “en la medida de lo posible” en el paño Las Salinas – Viña del Mar (Gonzalo Pavez Sepúlveda)

La contaminación presente por más de un siglo en el paño Las Salinas en el borde costero de Viña del Mar dejó una deuda ambiental de dimensiones desconocidas y no cuantificadas hasta el día de hoy.

La contaminación, siguiendo sus procesos biofisicoquímicos, se ha expandido hacía el borde costero y otros lugares de manera irreversible.

Considerar la presencia de la contaminación de forma espacial, según el área de influencia de esta, y dejar de lado cómo estos químicos interactuaron con la salud y calidad de vida de la población que habitaron y habitan la zona contaminada es un grave error que perpetúa la injusticia y desigualdad.

Se debe considerar que la exposición aguda y/o crónica a la contaminación del paño Las Salinas -mutágenos, inmunotóxicos, cancerígenos y neurotóxicos- puede tener diversos efectos adversos en la salud. Para poner estos antecedentes en una dimensión humana, en palabras sencillas, exponer a las personas a esta contaminación puede determinar las experiencias vitales de un ser humano, predisponiendo la personalidad de las personas a ciertos rasgos depresivos y/o ansiosos, incluso acortar la existencia y disminuir la calidad de vida.

Pero, no solo se verá dañada la salud de las personas expuestas. Las últimas investigaciones sobre epigenética y exposiciones multigeneracionales y transgeneracionales nos muestran que los efectos adversos en la salud pueden ser heredados como mínimo por tres generaciones.

¿Es justo que una empresa contaminante altere la vida de una población y esto no sea investigado y además quede en total impunidad?

Para los habitantes de Viña del Mar y el Movimiento Un Parque para Las Salinas, esto es un abuso e injusticia perpetuada a través de décadas por la empresa privada, teniendo como cómplices activos a las autoridades de turno que anteponen el lucro privado por sobre la salud de las personas.

Buscar a través de la ciencia ciudadana la verdad que se esconde detrás de un conflicto por daño ambiental es la base humana mínima aceptable, en el Chile que nace a través del proceso constituyente y el nuevo pacto social.

Los responsables del daño ambiental se deben hacer cargo de los perjuicios generados en la población, resarcir e indemnizar; no puede ser que la vida de una persona proveniente de un barrio obrero/industrial no sea valorada como tal.

Es responsabilidad de las autoridades actuales dotar de todas las herramientas a las comunidades para que desarrollen la ciencia ciudadana. Este es un elemento gravitante en la democratización de la investigación a nivel internacional, con desarrollo nulo en Chile.

Las comunidades están en su legítimo derecho de exigir y encontrar de cualquier forma éticamente posible el camino, hasta alcanzar la tan ampliamente mencionada y necesaria justicia ambiental.

Gonzalo Pavez Sepúlveda
Movimiento Un Parque para Las Salinas

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