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Chile aún no produce energía del mar aunque posee 4 mil kilómetros de costa

Universidad de Concepción sigue investigando, pero faltan inversionistas y tecnología.

Hoy en Chile no existe ni un solo sistema de producción de energía a partir de las olas o las mareas del océano, a pesar de las continuas investigaciones, proyectos y prototipos que continúan desarrollándose en el país. En cambio, cuando se buscan soluciones para reemplazar los combustibles fósiles predominantes y contaminantes, las energías eólica y solar siguen siendo las principales opciones a desarrollar.

Lo más avanzado a la fecha es el programa de Marine Energy Research and Innovation Center in Chile (MERIC), que instaló el primer convertidor de olas a energía eléctrica para alimentar sensores instalados en el océano, pero por el momento no estará conectado por cable submarino a la costa debido a que se trata de un proyecto experimental. En tanto, en el ámbito de la búsqueda de Sistemas Híbridos de Solución Eléctrica, es decir, que ocupen más de un recurso renovable para producción energética, existió un trabajo que combinó energía marina, solar y eólica junto a apoyo de petróleo en el Desierto de Atacama. En tanto, a nivel mundial, fueron sólo 15 los estudios que consideraron las energías marinas de 250 investigaciones analizadas.

Estas últimas informaciones fueron obtenidas gracias a uno de los esfuerzos que se realizan por darle más cabida a la generación de energía eléctrica a través del uso de las energías de las olas (undimotriz) y las mareas (mareomotriz): el estudio “Sistemas híbridos de generación eléctrica off grid (fuera de la red) en comunidades remotas: tendencias y características en soluciones sustentables”.

El trabajo, liderado por el investigador William López Castrillón, analizó 250 artículos científicos realizados entre 2002 y 2019 para conocer tendencias y principales características de los sistemas híbridos de energía eléctrica a nivel mundial, de los cuales sólo uno se refería a Chile, con análisis técnico y económico, para un prototipo que beneficiaría a comunidades del desierto atacameño. ¿Y por qué es relevante este tipo de estudios? Porque los sistemas híbridos de energía renovable fuera de la red eléctrica son una solución que, primero, reduce los efectos negativos del uso de diesel y, segundo, son una opción real para las comunidades más aisladas que no poseen electricidad, o ésta es intermitente, costosa y/o insegura en su transporte; y porque incrementa la independencia energética de las comunidades.

“Estos sistemas involucran diferentes recursos renovables para generar electricidad, como energía solar, eólica, hidroeléctrica, geotérmica, biomasa, biocombustible, undimotriz, mareomotriz y energía de celdas de combustible, entre otros; así como sistemas de almacenamiento de energía como baterías, almacenamiento de agua por bombeo, hidrógeno, volante de inercia y otros. También pueden involucrar pequeños generadores eléctricos”, explicita el estudio desarrollado por el estudiante de doctorado en Energías de la Universidad de Concepción, quien realizó esta investigación junto al científico del Departamento de Geofísica UdeC, Andrés Sepúlveda Allende, y al investigador del Laboratorio de Geociencias de la Universidad de Aysén, Cristian Mattar.

La investigación señala que los principales obstáculos para este escaso desarrollo nacional y mundial de las energías marinas son: falta de convergencia tecnológica en el diseño de convertidores de energía undimotriz, brechas en la legislación ambiental que limitarían la reducida inversión privada y falta de infraestructura costera con conexiones a cables submarinos.

Consultado acerca de las posibilidades de que Chile supere estas dificultades y aproveche su alto potencial marino, William López opinó que el país “está en el camino correcto para resolver algunos desafíos en la explotación sustentable de energías marinas en el mediano y largo plazo. La política energética 2050 y el trabajo que se está realizando en el MERIC, con un laboratorio de pruebas en el océano, es un paso importante en el aprovechamiento de las energías marinas. Un trabajo primordial a realizar es definir un marco jurídico y ambiental que defina claramente las reglas para la instalación y aprovechamiento de sistemas de generación eléctrica en el océano. Una vez definidas las reglas, la inversión extranjera debe ser mayor y más consistente”.

El investigador añadió que, “paralelamente, es esencial fortalecer el trabajo tripartito entre academia, industria y Estado; unidad que ayudará a resolver necesidades actuales como son: infraestructura eléctrica costera, empresas de productos y servicios especializados en dispositivos de conversión de energía, participación activa de las comunidades costeras y pesqueras, y un panorama claro para la inserción de recursos energéticos marinos en los pequeños sistemas de generación eléctrica, especialmente en la zona austral del país”.

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