Opinión

[ENTREVISTA] Hernán Madariaga: “Hay un fracaso histórico y total de la política de protección de infancia”

Hernán Madariaga, sociólogo y actual estudiante de Derecho, es candidato a Consejero Regional por Viña del Mar, Concón, Quintero y Puchuncaví. Señala que uno de sus objetivos es acompañar al gobernador Rodrigo Mundaca en la protección de la naturaleza y de la infancia, en especial de niños, niñas y adolescentes en situación de calle. Desde el Diario La Quinta conversamos sobre su experiencia, perspectiva y propuestas.

¿Cuál es tu motivación para trabajar por los derechos de la infancia?

-Mi motivación surge de mi propia vivencia. Me di cuenta que, en mi niñez y adolescencia, había interactuado con chiquillos de calle. Yo jugaba siempre en los fliper de 14 Norte con calle San Antonio. Estudié en el Rubén Castro, entonces le decía a mis viejos que me iba a hacer una tarea para el colegio, y me quedaba ahí mucho rato. Y había un cabro con el cual siempre me gustaba jugar futbol o The King of Figther, siempre nos medíamos, era mi rival. Por mucho tiempo sólo jugábamos. Después empezamos a hablar y nos convertimos en amigos.

Me acuerdo que una vez salimos muy tarde de jugar en los fliper. Salimos y nos despedimos, yo le dije que me iba para mi casa. Y me di cuenta que mi amigo sólo daba vueltas por la cuadra, así que le pregunté para dónde se iba. Me respondió que tenía problemas en su casa, así que lo invité a la mía porque éramos amigos. Luego, con mi familia, nos dimos cuenta que mi amigo no iba al colegio y que posiblemente consumía drogas.

Esta experiencia fue una inspiración para desempeñarme laboralmente como sociólogo. En la Fundación CIETS, donde trabajé muchos años, nos ganamos un programa de niños, niñas y adolescentes en situación de calle en la Región de Valparaíso. Tenía tres opciones: trabajar en el equipo, calle, centro de día o en casas compartidas que es preparación a la vida adulta de los chiquillos. Y yo escogí trabajar en punto calle porque siempre he sido callejero por mi participación en las barras bravas del Wanderers, siempre me ha gustado mucho andar en la calle. Me hacía amigo de los viejos que estacionaban los autos, porque conocía la calle, conozco gente allí y desenvolverme ahí.

Yo trabajaba en la primera línea, la línea de trabajo en calle, en el primer contacto con niños y jóvenes, en que me podía demorar meses en que alguno de ellos siquiera pisara un centro de día. Nosotros atendíamos cabros de Valparaíso, Viña del Mar, Quilpué, Villa Alemana, incluso en punto de calle.

En el primer mes no tuve éxito. Luego cambiamos los horarios de las rutas a la noche en que comenzamos a contactar chiquillos de calle. La primera chiquilla que pude hacer contacto fue Karina (pseudónimo) que se quedaba en un ruko en el camino de Valparaíso a Viña del Mar, que era un colchón con unas ramas. Yo me metí ahí a ver si daba con esta chica. Tuve que reptar entre arbustos. Al final del camino encontré a la chiquilla embarazada de seis meses, fumando pasta base en una pipa. Después de ese encuentro, estudié su ruta. Nosotros íbamos con juegos didácticos y colaciones. Con el tiempo agarró confianza y logramos varios avances: que tuviera a su hijo en un hospital, que mantuviera un vinculo con su bebé visitándolo en hogares. Actualmente ella tiene 23 años. Soy el padrino de su segundo hijito. Vive con su pareja e hijito en Santiago, tiene trabajo y continúa superándose.

¿Cuál crees que fue el logro de ese programa?

El primer logro fue visibilizar la existencia de niños, niñas y adolescentes en situación de calle. Es algo que yo siento que la gente hoy tiene presente, al menos gran parte de la población sabe que ese fenómeno existe. Hace 10 años atrás, desde que comencé a trabajar en esto, desgraciadamente no era tema. Sólo se hablaba de los niños del SENAME, pero los niños de calle son niños que han sido institucionalizados, que han sufrido todos los abusos de la institucionalidad, y que por una serie de traumas y procesos truncados de ausencia de reparación terminan encontrando o adaptándose al espacio de la calle que es más acogedor que una casa de acogida, pese a todos los riesgos que la calle tiene.

¿Qué políticas impulsarás en el Consejo Regional en torno a infancia?

Las políticas de protección a infancia están en crisis. La instalación del nuevo SENAME responde al mismo paradigma del viejo SENAME. Las ONG y fundaciones que trabajan en infancia, ponen en el centro al niño y la niña, no el requerimiento del psicólogo, psiquiatra y asistente social, sino procesos de reparación de largo aliento, es decir, tener como meta que las relaciones afectivas de los niñas y niñas en situación de calle no estén mediadas por el interés o contra-prestación, sino por una sinceridad en el vínculo y una confianza en el vínculo.

Eso está originado porque la mayoría de las figuras más cercanas, que debieron ser las más protectoras como padres, mamás, tíos, abuelos, los golpeaban o los violaron, ejerciendo distintas formas de violencia contra ellos. Entonces no saben o les cuesta mucho establecer vínculos sanos y plenos. Reparar en forma efectiva no significa que un chiquillo vaya a contar qué le pasó, que lo violaron, que lo golpearon para cerrar el proceso mediante re-victimización contando traumas y las huellas de esos traumas, sino más bien la meta es lograr que ese chiquillo pueda establecer vínculos sanos y plenos con otros y consigo mismo.

¿Desde el CORE, cómo perseguirás esta meta?

Hay muchas organizaciones que, más allá de lo institucional, trabajaban con estos enfoques, pero que son invisibilizados, porque son incómodos al poner en entredicho a toda la institucional y todo el gasto que hace el Estado en infancia, que está horriblemente gastado porque no obtienen resultados. Hay un fracaso histórico y total de la política de protección de infancia. Hay que trabajar y visibilizar con organizaciones de la sociedad civil para potenciarlas desde un enfoque comunitario. Hay que agarrar este problema antes que los chiquillos sean desarraigados, que pasen de hogar en hogar hasta parar en la calle.

En términos de medidas concretas, lo primero es identificar y catastrar a las organizaciones de la sociedad civil que trabajan en protección de la infancia y adolescencia. Segundo, visibilizar la existencia de este fenómeno y su particularidad, ya que las soluciones para niños, niñas y adolescentes en situación de calle no deben ser las mismas para las brechas de protección de la infancia en general. Aquí estamos hablando que los chicos responden a una trayectoria que los pone en la calle, no es un fenómeno que se da de un día para otro. Normalmente, un chiquillo de calle es un chiquillo que ha sido altamente institucionalizado desde muy temprana edad y esa especificidad se debe visibilidad porque tienen necesidades especificas de cómo llevar sus procesos. Tercero: educación. Debemos entregar herramientas a las organizaciones comunitarias y territoriales para identificar los focos y nichos de estos programas a nivel barriales, que se suelen ubican en los barrios emblemáticos de la ciudad. Si hablamos de Viña del Mar, los chiquillos en situación de calle vienen de Reñaca Alto, de Granadillas, de Glorias Navales o de Forestal Alto, pero habitan en ciertos espacios del Plan. La cuarta línea es la fiscalización de la ejecución de los programas que suelen ser financiados por el Estado central y con poco conocimiento de las realidades locales.

En resumen, existe un censo de niñas, niños y adolescentes en situación de calle a nivel nacional que es muy deficitario porque los chicos menores de edad tienen a ocultarse en la calle. Sin embargo, no existe un catastro de organizaciones de la sociedad civil que realizan esta laboral tan importante. Desde el CORE, me comprometo a realizar un catastro de estas organizaciones para visibilizarlas ante el Gobierno Regional y focalizar presupuesto en su quehacer público y de cuidados ante otros organismos del Estado como el Ministerio de Desarrollo Social. Además, desde el CORE existen herramientas de fiscalización en la ejecución de programas de protección de infancia del nuevo SENAME y del Ministerio de Desarrollo Social.

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