Opinión

[OPINION] PGU: El primer paso (Catalina Maluk Abusleme)

El proyecto de Pensión Garantizada Universal (PGU) ya es Ley de la República; hito que quizás constituye uno de las reformas más importantes en el último tiempo en materia previsional, desde los tiempos de Michelle Bachelet, y que busca, precisamente, universalizar las jubilaciones de las y los chilenos.

La memoria es frágil, pero fueron años de una profunda discusión que incluyó la formación de comisiones y una serie de estudios y análisis que, por momentos, parecían mantener todo estancado, hasta que finalmente se arribó a esta iniciativa que, por cierto, tampoco estuvo exenta de vaivenes y desacuerdos.

En términos simples, la PGU consiste en 185 mil pesos, complementarios al ahorro previsional individual, que se pagará a los jubilados de 65 años o más, ya sea que estén pensionados o que sigan trabajando y cuya pensión base o autofinanciada, sea equivalente o no exceda los 630 mil pesos. La cobertura llegaría al 90% más vulnerable, o sea, unas 2 millones 300 mil personas.

Esto sin duda que es un gran avance. Hay consenso en que la dirección es la correcta, pero aún deja en evidencia, entre otras cosas, la necesidad de contar con un sistema de seguridad social que vaya más allá de la capitalización individual. La mayoría de las discusiones que antecedieron por años a esta iniciativa concluyeron con seriedad al menos dos cuestiones fundamentales: un sistema mixto y el reforzamiento del pilar solidario. Es este último aspecto, precisamente, el que debe seguir potenciándose y que será tarea del próximo gobierno.

Catalina Maluk Abusleme
Directora Escuela de Economía y Negocios UCEN

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2 respuestas »

  1. Creo que el sistema de pensiones es un error de planificación, un ejemplo perfecto del árbol que no deja ver el bosque, siendo el árbol nuestros salarios.
    La pensión debe ser una mensualidad girada de un monto ahorrado durante nuestros años mozos, y no
    solo una parte del salario, mucho menos que sean regalos (costosos) de quienes se supone deben cuidar nuestros impuestos. Algo que debería hacerse es que el Estado nos devuelva parte de lo que
    pagamos, veamos:
    El IVA era de un 17%, pero se subió a un 19% por dos años, años que nunca parecen terminar. Ese 2% debería ir a nuestros fondos, mejor aún si el Estado se pone con un porcentaje adicional. El impuesto a los combustibles tiene bastante espacio para cooperar. Cuando pagamos patentes, parte debe ser de nuestro ahorro, así como cuando pagamos matrículas, suscripciones, y similares. En los juegos de azar el porcentaje puede y debe ser mayor. En los alimentos, buena parte de ese IVA nos corresponde. En compras grandes, como un automóvil, todo el IVA sobre, digamos 5 millones, a nuestra cuenta. Todo lo que paguemos debe aportar.
    Creer que nosotros ahorraremos por nuestra cuenta es nefasto, y la realidad así lo demuestra.

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