[OPINIÓN] Parque Cultural de Valparaíso: ¿En riesgo de cierre por desorden financiero–administrativo? (Silvio Becerra Fuica)

Hablar del Parque Cultural de Valparaíso, es sinónimo de hablar de un espacio de encuentro de libre acceso para toda la comunidad de Valparaíso y a la vez sin restricción alguna para la participación de otras comunas aledañas, como lo son Viña, Quilpué, Villa Alemana, Quillota, la Calera, y resto de la región, ciudades hasta dónde puede llegar su acción cultural.

ACERCA DE LA CULTURA

Este pequeño territorio enclavado en el Cerro Cárcel, se ha convertido en un sitio en el que se reúnen personas -niños y personas mayores- donde la consigna pareciera ser “vamos tras la cultura, que es la que nos satisface en todas nuestras necesidades que van más allá del comer, vestir y dormir”, y que si lo pensamos bien es el punto de inflexión necesario que nos facilita el acercamiento “al otro” que lo requiere tanto como “yo” en el contexto de lo humano social.

El Parque según lo indica su nombre, es un espacio donde lo que prima por definición es la “cultura,” palabra que en términos simples es lo que la gente crea; constituyéndose en una especie de matriz de las personas y de la sociedad, como asimismo en el motor más potente de cambios e integración.

Ahondando más en el término cultura, diremos que este proviene del latín “cultus” que significa en sus orígenes “cultivar” o “cuidar” refiriéndose al cultivo de la tierra, pero con el tiempo evolucionó abarcando el cultivo del espíritu humano, como también el conjunto de conocimientos, creencias, arte moral, leyes, costumbres y cualquier otra capacidad adquirida por el hombre en sociedad

La cultura es pues, el conjunto de conocimientos, creencias, arte, leyes, costumbres y hábitos que una sociedad adquiere y transmite a sus miembros. La cultura incluye tanto elementos materiales (como herramientas y artefactos) como inmateriales (como valores y creencias).

La sociedad y la cultura están intrínsecamente ligadas. La sociedad proporciona el contexto para el desarrollo y la manifestación de la cultura, mientras que la cultura da forma a la identidad y el comportamiento de la sociedad. En otras palabras, la cultura no puede existir fuera de una sociedad y la sociedad se define en gran medida por su cultura.

Cada sociedad tiene su propia cultura, lo que significa que existen diversas culturas en el mundo, cada una con sus propias características y formas de vida. Esta diversidad es una característica de la especie humana y contribuye a la riqueza y complejidad de la experiencia humana.

La cultura como tal no es buena ni mala, sino que manifiesta sus cualidades en contextos sociales que la validan, representando el patrimonio como la base para determinar el futuro; englobando para ello, modos de vida, religión, ley ciencia, tradición e innovación, arte y música, idioma y literatura.

ALGO DE HISTORIA

Desde el punto de vista histórico, el actual Parque Cultural de Valparaíso, también conocido como la Ex Cárcel, es un complejo arquitectónico construido a principios del siglo XIX en el Cerro Cárcel de Valparaíso, que comenzó a ser utilizado como recinto penitenciario en 1906, dejando sus funciones carcelarias en 1999, siendo reinaugurado después de ser restaurado y reacondicionado, en octubre 2011 con su destino actual. El centro cultural, que se emplaza sobre las bases de lo que fue la antigua cárcel pública de la ciudad, convive también con un antiguo polvorín, sitio arqueológico de fines de la época colonial, que corresponde a la construcción más antigua que se conserva en la ciudad.

El conjunto corresponde a un Monumento Histórico, declarado a través de Dec. Ex. N°14/12.03.2019. Entre ellos, la Casa de Pólvora es un testimonio del Plan de Defensa General de Valparaíso ideado en 1805 para la fortificación y defensas de la ciudad-puerto, en el contexto de las guerras anglo-españolas de comienzos del siglo XIX.

EL PROBLEMA

Después de la anterior reseña histórica y cultural relacionada con los orígenes del actual parque, resulta ser más fácil para nuestro entender, apreciar lo trascendente y complejo que resulta ser la tarea que le fuera asignada, que radica fundamentalmente en entregar cultura en forma permanente a la comunidad, apoyando y facilitando proyectos que se relacionen con lo cultural; teniendo presente los aspectos de memoria; conjunto de gran potencia que se convierte en un instrumento de cambio social.

En este contexto histórico-cultural nació el parque bajo la promesa de una asociación de derecho privado dedicada a salvaguardar la ex Cárcel y Polvorín de Valparaíso, con recursos aportados por el Estado – municipales, regionales y ministeriales,- debiendo combinar para ello, gestión profesional, participación de comunidades culturales y un mínimo de autofinanciamiento económico (10% de ingresos propios, según la Ley de Presupuestos).

Teniendo presente todo lo anterior, el que se diga que el Parque Cultural se encuentra en una difícil crisis económica y administrativa que lo tiene a las puertas de cerrar sus dependencias, resulta incomprensible para la comunidad que habitualmente se relaciona con el parque, considerando que el Estado mediante diferentes organismos aporta un financiamiento de un 90% para su funcionamiento normal; considerando sueldos de sus trabajadores y otros gastos varios que necesariamente deben ser asumidos; entre los cuales está el pago del agua, la luz, el aseo y mantención de baños e instalaciones y otros que sería largo enumerar.

Frente a esta realidad que vive el parque, cae por si sola la pregunta del ¿por qué se ha caído en esta situación de insolvencia económica y administrativa? frente a lo cual surgen muchas respuestas y aseveraciones hechas por integrantes del Sindicato y Trabajadores del Parque que se traducen en un pésimo clima laboral, producto de maltratos y amenazas de despidos que mantienen a los trabajadores en una permanente incertidumbre de seguir en sus puestos de trabajo, agregando que todo esto es producto de una pésima gestión ejecutiva y de una falta de una real política pública en relación con los temas de sostenibilidad cultural y de memoria, como es el caso del Parque Cultural de Valparaíso.

Una muestra de lo acontecido desde hace algunos años hasta el día de hoy ha sido la fluida rotación del cargo de presidente del directorio, algunos de los cuales han debido renunciar por sus malos funcionamientos y falta de gestión acorde a lo que se requiere para tal responsabilidad. Del mismo modo los directores no siempre cumplieron con sus responsabilidades, no asistiendo a las reuniones citadas por el presidente, lo que en su conjunto impedía un funcionamiento adecuado para los diferentes asuntos que debían ser analizados y sancionados en su momento para el buen funcionamiento del parque; situación que por ser reiterada llevó por acumulación a la crítica situación que está viviendo el parque en la actualidad.

Después de la polémica renuncia de Gianina Figueroa a la presidencia del directorio del Parque, el día 4 de mayo de 2025, y el destape de un nuevo embargo por parte del Consejo de Defensa del Estado (CDE) en contra de la institución, pasó mes y medio con un parque descabezado, con su directorio incompleto y sin certezas respecto de su futuro.

Los trabajadores mantuvieron abierto el parque durante el mes de mayo, aunque no recibieron pagos y así lo denunciaron a la Dirección del Trabajo.

NUEVO DIRECTORIO

Después de ingentes esfuerzos, entre los meses de mayo y junio de 2025, se logró constituir el esperado directorio con la nominación para los cupos faltantes de los directores Abel Gallardo (actual presidente), Paola Ruz, Juan Villagrán, Osvaldo Corrales, Nelson Ruminot y Jorge Baradit.

De acuerdo a lo informado por los medios, Abel Gallardo manifestó lo siguiente:

Ahora «tenemos el directorio completo (el 18 de junio se integró Jorge Baradit), así es que estamos en condiciones de preparar y definir un plan de trabajo. Hay que destacar -la opinión pública no siempre lo sabe- que el cargo que desempeño y los demás directores es ad honorem. Todos trabajamos en otros ámbitos o tenemos otras actividades laborales. Nos gustaría dedicarle el cien por ciento de nuestras energías, pero eso no es posible», advierte Gallardo.

Falta además la designación de un director ejecutivo del Parque Cultural, que se realizaría según un concurso público. Según Gallardo no se realizará todavía, pues “estamos intentando resolver tema sueldos; y empezando a ver los aspectos financieros, de caja”.

Finalmente, y de conformidad a todo lo expuesto sólo queda desear lo mejor a este nuevo Directorio, el que asume una gran responsabilidad, como es la de superar la actual crisis financiero-administrativa y de gestión sufrida por el Parque Cultural de Valparaíso durante los últimos años, y del cual toda la comunidad de Valparaíso espera un verdadero trabajo de equipo, que es lo que se requiere, superando cualquier interferencia de orden político, que pudiese entorpecer los objetivos y metas culturales del parque, considerando que en un corto tiempo tendremos elecciones presidenciales.

Silvio Becerra Fuica
Profesor de Filosofía
Villa Alemana


Las opiniones vertidas en esta columna son de responsabilidad de su(s) autor(es) y no necesariamente representan las del Diario La Quinta. 

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