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[OPINION] Quintero: cuando el crecimiento económico se transforma en retroceso del desarrollo – Primera parte (por Patricio Guzmán)

Los recurrentes episodios de intoxicación masiva por contaminación en las llamadas “zonas de sacrificio” de Quintero y Puchuncaví, así como las respuestas erráticas y absurdas del gobierno, como achacar la responsabilidad al polen o suspender las clases como si el problema de la intoxicación de los niños por respirar aire contaminado mejorara en algo por respirar fuera del colegio, nos obligan a meditar sobre el modelo de crecimiento económico que desde hace décadas sigue Chile.

El crecimiento económico puede resultar perjudicial para el desarrollo de la calidad de vida en la sociedad si el crecimiento va asociado a la depredación del medio ambiente y el propio ser humano.

El desarrollo económico social es un concepto asociado con el aumento del bienestar, en el momento actual y en el futuro. El crecimiento económico podría aumentar el bienestar actual y, sin embargo, disminuir el bienestar futuro debido a la acumulación de externalidades negativas (como ocurre con la aceleración del calentamiento global por la contaminación, por ejemplo), o porque es un modelo que se basa en la extracción de recursos no renovables o que caen en obsolescencia debido al fin de mercados compradores como consecuencia de descubrimientos tecnológicos (como ocurrió con el colapso de las exportaciones de nitrato de Chile con el descubrimiento del salitre sintético por científicos alemanes durante la Primera Guerra Mundial) y, en general, como consecuencia de un sistema que está sirviendo de catalizador del cambio climático a una escala caótica.

Deberíamos ser capaces de aumentar el bienestar, incluso sin aumentar el producto interno bruto (PIB). La “carrera por el permanente crecimiento del PIB” es necesaria y lógica dentro del sistema económico, social y cultural actual, pero en realidad parte de un supuesto tácito falso: el crecimiento de la producción de bienes y servicios es infinito, presupuesto absurdo en un planeta con recursos limitados.

Hay varios absurdos que subyacen a las teorías económicas tradicionales y su permanente “carrera por el crecimiento del PIB”, entre ellos:

  1. La producción crece sin límites, aún con recursos naturales limitados.
  2. El ser humano actúa racionalmente en sus decisiones económicas para maximizar su utilidad.
  3. El libre juego de la oferta y la demanda en el mercado es el mejor asignador de recursos, y maximiza el bienestar en el largo plazo.
  4. La libre competencia es más eficiente que la cooperación.
  5. La adquisición de mercaderías y servicios maximiza las satisfacciones.
  6. El incremento del PIB es siempre positivo, independiente de la cantidad y calidad de lo que crezca.

Sin embargo, las satisfacciones no se realizan, en general, como resultado de la adquisición y acumulación de cosas sino de su usufructo.

Muchas satisfacciones de necesidades ni siquiera se realizan con cosas (bienes materiales), sino con servicios, bienes simbólicos o bienes inmateriales.

Estos principios, unidos a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, la confianza y la solidaridad altruista, pero también para propio y mutuo beneficio, son la clave para el desarrollo de la economía colaborativa.

Hay una evidente contradicción entre la teoría económica convencional de la elección racional de máxima utilidad y el uso de la teoría sicoanalítica y las motivaciones irracionales de la libido en la publicidad y el marketing.

CRECIMIENTO ECONÓMICO NO ES NECESARIAMENTE SINÓNIMO DE DESARROLLO

El instrumento estadístico con el que se mide el crecimiento económico es el PIB, y este se confunde continuamente con el incremento del bienestar. Pero hemos llegado al punto en que la carrera del crecimiento del PIB y el desarrollo están en colisión. El PIB es un instrumento estadístico cuantitativo que mide la suma monetaria de todos los bienes y servicios producidos en un espacio geográfico y un periodo dado. El crecimiento del PIB –que generalmente se muestra como un porcentaje– es una derivada del primer instrumento, que compara la cifra del PIB en un periodo dado con el guarismo en el siguiente periodo de igual magnitud.

El crecimiento económico medido por el PIB se nos presenta como una medida del incremento del bienestar. Esto parte de un supuesto falso. El crecimiento económico no es necesariamente sinónimo de desarrollo entendido este como incremento del bienestar social. Este último concepto es cualitativo, no meramente cuantitativo.

Como señaló Simon Kuznets, Premio Nobel de Economía 1962 por sus trabajos sobre crecimiento económico, uno de los creadores del estadístico del PIB pero también un destacado crítico a su uso como medida de bienestar, “hay que tener en cuenta las diferencias entre cantidad y calidad del crecimiento, entre sus costes y sus beneficios y entre el plazo corto y el largo. […] Los objetivos de “más” crecimiento deberían especificar de qué y para qué”.

El economista Georgescu Roegen explicó el problema de los límites del crecimiento y el calentamiento global asociado a la producción: “Más grande es la producción, más grandes son los desechos. La eliminación de la contaminación, como la de los desechos materiales, no puede ser total y utiliza también energía, lo que provoca un aumento de calor que, a la larga, va a modificar el delicado equilibro térmico del planeta en dos formas: 1) provocar islas térmicas que van a perturbar la fauna y flora locales y 2) aumentar la temperatura global del planeta, a tal punto que se va a derretir el casquete glaciar”[1].

SOCIEDAD DE CONSUMO Y DEL DESPILFARRO

Cuando producimos y consumimos lo que necesitamos, o hemos sido llevados a pensar que deseamos, lo que no significa que sea lo que necesitamos, de paso estamos consumiendo energía contaminante y recursos finitos.

En la economía actual, la ganancia se realiza no cuando se produce un bien o servicio sino cuando la mercadería se vende y se cobra. Existe el permanente riesgo de que la venta o el cobro no se realicen por la falta de demanda solvente, o simplemente porque el consumidor no está compelido a comprar, por lo cual promover el consumo es una necesidad permanente. De allí el desarrollo de una enorme industria de publicidad y marketing, la cual apela a impulsos del inconsciente y subconsciente.

Este problema estructural ha adquirido creciente importancia, especialmente en la etapa actual de la economía y la organización del trabajo y el consumo que ha recibido nombres diversos: post fordismo, globalización, economía neoliberal, consenso de Washington, economía del conocimiento, financiarización, economía de despojo etc. La participación de los salarios en la renta nacional ha caído. Por lo mismo, entre las diversas formas de promover el consumo, el endeudamiento ha adquirido preeminencia de la mano de la bancarización, ya sea de la banca tradicional o con el desarrollo del negocio bancario (de la colocación de crédito) en otras industrias, como las cadenas de venta minorista (retail) y la banca en las sombras. El crédito y la inversión financiera han pasado a ser componentes inseparables y determinantes de industrias comerciales, como el retail[2], e incluso en industrias productivas que en todo el planeta se han integrado en grandes grupos económico-financieros de alcance multinacional. Como veremos más adelante hay una estrecha relación entre el incremento de la importancia del endeudamiento y la permanente preocupación por el crecimiento del PIB.

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[1]Nicholas Georgescu-Roegen. http://es.wikipedia.org/wiki/Nicholas_Georgescu-Roegen

[2]El retail es el término en inglés para comercio al menor o al detalle, pero en la actualidad ha pasado a designar una forma de comercio integrado por cadenas de tiendas en diversos formatos, incluso con secciones de comercio por internet, que incluyen tiendas por departamento, supermercados, tiendas para el hogar y la construcción. Todas incluyen en su corazón el negocio financiero del crédito y las tarjetas que lo facilitan; generalmente son parte de un negocio aún más amplio que incluye bancos y financieras, aseguradoras, el negocio inmobiliario y agencias de turismo.

Quintero: cuando el crecimiento económico se transforma en retroceso del desarrollo – Segunda parte

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