[OPINION] El negacionismo de la derecha y el perenne legado de Anita González (por Gato Dequinta)

En diciembre del 2008, Ana González, la incansable luchadora por los Derechos Humanos, a quien la dictadura de Pinochet le arrebató en 1976 a su marido, dos hijos y a su nuera, sufrió un duro vejamen por parte de los fanáticos de la dictadura: la entonces diputada Karla Rubilar, hoy intendenta de Santiago del Gobierno de Piñera, la acusó de mentirle a Chile y el mundo durante más de 30 años, ya que según los datos que ella había recogido, su hijo Luis Emilio Recabarren, no estaba muerto, sino que vivía desde hace años en Suecia. Rubilar reconoció que los datos los obtuvo de información que manejaban ex agentes de la DINA que le hicieron llegar el “dato” a través de un abogado asesor suyo.

Entonces, Anita González, con un gran dolor pero también con una enorme grandeza, le explicó a la obtusa diputada que no era su hijo, sino que su nieto del mismo nombre que vivía exiliado en el país europeo.

Hoy Anita nos ha dejado, mientras Karla Rubilar, como integrante del Gobierno de Piñera a través de las declaraciones del Ministro del Interior, “lamenta” su muerte. No hay excusas, ni solicitudes de perdón ni arrepentimiento.

Su fría e insensible acusación está en línea con la de otro fanático de la dictadura, Sergio Diez, que se hizo tristemente famoso por ir a la ONU a afirmar que en Chile “no había detenidos desaparecidos”, así como con todos los montajes de la DINA y la CNI.

Hace pocos días, otra fanática de Pinochet, la diputada Camila Flores, acusó a la defensora de los derechos humanos, diputada Carmen Hertz, de haber llamado a la lucha armada y que la Brigada Ramona Parra había asesinado mucha gente.

Justamente hoy, en un cruce del destino, en los momentos en que muere una de las mujeres más emblemáticas en la lucha por la verdad y la justicia a raíz de los crímenes de Pinochet y sus secuaces, El Mercurio publica una nota perdida en las páginas interiores y en medio de un par de párrafos perdidos en la crónica, en que señala que lo informado por ese medio hace 45 años no se corresponde con la verdad judicial. Se trata del caso del asesinato de tres chilenos en octubre de 1973, fusilados en un muro de la Escuela Haití en la comuna de Santiago. El diario de derecha indica que publicó en ese tiempo un comunicado redactado por la dictadura, que indicaba que ellos murieron en un enfrentamiento a tiros como una patrulla militar, en circunstancias que la Corte Suprema estableció que fueron ejecutados en la vía pública, sin provocación alguna. Un reconocimiento tardío, silencioso, minúsculo, después de haber hecho tanto daño al Gobierno de Allende y al pueblo chileno, obligado a hacer por la claridad y lo inobjetable de la sentencia judicial.

Se trata entonces, de un claro contraste entre el negacionismo de la derecha, que perdura hasta hoy y que se reproduce incluso entre sus jóvenes y fanáticos miembros, y el perenne y profundo legado de lucha y consecuencia de nuestra querida Anita González, que hoy nos ha dejado.

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