Silvia Federici arriba a Chile para organizar la próxima huelga general de mujeres

Es la primera vez que visita Chile, en medio de una gira internacional que la llevó a México, Colombia, Costa Rica y Argentina. Silvia Federici es portadora de una de las reflexiones más avanzadas y articuladas del feminismo global. Activista desde los años 70, encabezó la campaña por el salario doméstico que abordó la reproducción de la sociedad, sobre la que sostiene “juega un papel estratégico”, porque posibilita nuestra existencia misma. Apunta que “sigue siendo el terreno principal de la historia de las mujeres en el capitalismo y hasta el presente” y plantea que “es el terreno en el que somos por primera vez capturadas por el capitalismo desde la infancia”.  

Federici está en Valparaíso invitada por la diputada Camila Rojas en conjunto con el Centro de Estudios Interdisciplinarios de Teoría Social y Subjetividades de la Universidad de Valparaíso, dirigido por Mónica Iglesias. Admirada por sus coloridos cerros, ha caminado por la ciudad deteniéndose y preguntando por cada mural. Pero está en la región por la causa feminista. Hoy, sábado 3, se reunirá con organizaciones de mujeres de todo el país (ver video-streaming AQUÍ) para conocer y hacer dialogar experiencias de articulación y resistencia. El lunes 5 re-lanzará la última de sus publicaciones: El Patriarcado del Salario. Todo en contexto del proceso de organización que precede a la realización de la jornada de conmemoración del Día de las Mujeres Trabajadoras, del 8 de marzo.

Silvia conversó con Camila y Mónica en el programa conducido por la también feminista, Daniela López, #CariñoMalo (Radio Ritoque, 107.9). En la ocasión conversaron de algunos de los aspectos desarrollados en el trabajo teórico de Federici, como “Calibán y la Bruja” o “Revolución en punto cero: Trabajo doméstico, reproducción y luchas feministas”, pero también del presente, del declive de los progresismos, el rol domesticador del endeudamiento, y del 8 de marzo.

¿La Coordinadora 8M y feministas en distintos momentos de la historia nos hemos movilizado. Ese acervo va entre otros en pos de la articulación y convocatoria de la huelga. Sin, embargo, junto con el hito, también es importante el proceso. Qué te parece este proceso?

La huelga es importante y viene desde mucho atrás, de la mitad de los 70 cuando por primera vez en Islandia se intentó hacer una huelga muy exitosa en el otoño de 1975 y prácticamente paralizó el país. Una huelga demostrativa de que cuando la mujer se para, todo se para, que las mujeres mueven el mundo; pero una huelga sin programa en particular. Hoy la situación es distinta. El proceso de preparar la huelga es más importante que el día mismo. Lo que importa es el proceso de contactar y organizar, que significa crear el entramado que podrá unificar las diversas luchas de mujeres. En este proceso se conforma el programa, cuáles son las temáticas más relevante, los objetivos y necesidades de las mujeres. El proceso es importante y necesario, precisamente para eso. Para crear alianzas, contactos entre organizaciones, y para definir la política.

¿Y cuál es el espacio para el rol de la reproducción en esta convocatoria?

Aquí la dinámica de reproducción es fundamental. No solamente ha sido y sigue siendo el terreno principal de la historia de las mujeres en el capitalismo y hasta el presente. La reproducción juega un papel estratégico, central en la reproducción en nuestra vida, porque nos permite vivir en nuestra sociedad, es el terreno en el que somos por primera vez capturadas por el capitalismo desde la infancia. También es esencial en una lucha que no sea solo temporal, un proceso de cambio requiere de un proceso de reproducción que lo sustente. Las mujeres estamos en la primera línea de la lucha porque tenemos esta capacidad respecto de la reproducción. Porque las mujeres podemos no separar la reproducción de la política y la vida cotidiana y eso es una gran fuerza.

¿Qué te parece que el movimiento de mujeres sea protagónico a nivel internacional?

Estamos en primera línea porque el capitalismo está haciendo una nueva guerra contra todas las medidas que la gente tiene para reproducirse: el campo, con la deforestación, la minería; también desplazando miles de persona de sus hogares, desempleando y cortando los servicios públicos. Las mujeres hoy son las más capaces de responder a esta guerra contra la reproducción, de ver y tener una mirada de largo plazo, son las que más cuidan las aguas, el territorio, los cultivos, porque la industria pone en riesgo la vida.

¿Cómo surge la campaña de salario en los 70? ¿Tiene vigencia hoy?

Surge de una instancia de reunión de feministas inglesas, italianas y otras en que decimos que la reproducción es el terreno fundamental de explotación de las mujeres, dentro y fuera de la casa. Y todavía es muy claro examinando toda la historia de las mujeres en el capitalismo, que el trabajo doméstico es el terreno principal de la explotación de las mujeres. Este trabajo no remunerado, invisibilizado y naturalizado ha sido un obstáculo enorme para juntarse, luchar y conseguir más poder. El trabajo doméstico no es individual, sino que produce la fuerza de trabajo. La campaña por el salario era un rechazo del trabajo no pagado, una forma de huelga en que las mujeres dicen “no, basta ya”. Tenemos el poder de subvertir el capitalismo a partir del rechazo de estos trabajos.

Los hombres nos han dicho: tú no produces nada en la sociedad capitalista, no tienes el poder de concretar, de pelear, de cambiar, estás fuera de la relación capitalista. Pero trabajamos, y si dependemos del dinero para sustentarnos, necesitamos remuneración. Entendimos que esta vulnerabilidad era el origen de nuestra falta de poder social. No es una defensa de cómo ocurre el trabajo doméstico bajo el capitalismo, pero sí rescatar la dimensión creativa de éste trabajo, que es la formación de las y los trabajadores del mañana.

En los 70 esta campaña fue relevante porque el problema era la elaboración de una estrategia. Y la alternativa, entonces, era el trabajo fuera de la casa, para las neoliberales y la izquierda. Hoy para mí es importante en el sentido de reapropiarnos de la riqueza social.

¿A qué te refieres cuando dices que el trabajo reproductivo es creativo?

El trabajo reproductivo es por lejos el más amplio, y potencialmente creativo porque es crear el nuevo mundo, es producción de valores. Entonces, por otro lado cuando este trabajo es capturado por el mercado laboral se transforma en una pesadilla. Esta contradicción es continua para las personas: ¿vas a reproducir hijos e hijas por su bienestar? ¿o porque se integren bien a la sociedad? Son vías contradictorias. La luchas de la familia por el disciplinamiento para que se puedan integrar a la sociedad, por otro lado, implica cortar la imaginación, disciplinar el deseo, etc. No hay que reducir el trabajo doméstico, sino reducir la parte del trabajo doméstico que nos reproduce como trabajadoras, pero ampliar la parte que nos reproduce por nuestro bienestar. Es importante esta contradicción.

En el libro que vas a presentar, El Patriarcado del Salario, dices que el salario hace una distinción en dos sentidos: entre el capitalista y el asalariado. Y entre el asalariado y no asalariado en la propia clase trabajadora. Esta idea es clave para la izquierda, porque evidencia sus límites  ¿Podrías profundizarla?

El capitalismo usa el salario de los asalariados también para explotar a los no asalariados. Explota no a una persona, sino -con la construcción de la familia nuclear y la dueña de casa- a dos trabajadores. Y también para ocultar esa explotación porque el matrimonio de la familia nuclear no se ve como explotación capitalista, sino como una relación entre hombre-mujer. Pero el salario da al esposo la posibilidad de disciplinar y controlar a la mujer. Es una dominación indirecta, en que el capitalismo se oculta detrás de la figura del varón y por eso el varón es el representante del Estado. Nosotras tenemos un Estado en la cama, en la casa, en la cocina, en todas partes.

Nos dicen que el Estado no ingresa al mundo privado, y el Estado está en todas partes de tu vida cotidiana. Entonces, no es vida privada, es muy pública. Y el trabajo doméstico, de reproducción, también es público porque sustenta la propia fuerza de trabajo.

Estás investigando sobre el endeudamiento. En América Latina y en Chile se habla de las mujeres jefas de hogar, y se trata de los hogares más pobres. En Chile y nuestro neoliberalismo radical implica niveles de endeudamiento altísimos y que radicalizan, a su vez, las dificultades de organización

Hay dos deudas bajo el neoliberalismo. Una es la deuda nacional, que es la que se utiliza como argumento para recortar los servicios públicos, el empleo público, etc. La otra que es consecuencia de la primera, es la deuda individual, y ahora debes someterte a una financiarización de la reproducción: pagar por la escuela, la salud, pensiones, etc. Cada vez más se usa la tarjeta de crédito para comprar la comida o el supermercado. Y las más endeudadas son las mujeres que trabajan fuera de la casa, porque no solo deben pagar por transporte y comida, sino que no ganan lo suficiente porque la integración al mercado del trabajo es bajo. Es precario. El salario se usa para pedir préstamos. Ya hay compañías que se dedican a dar préstamos el mismo día de la paga, con intereses altísimos, de 40%; que muestra de modo tan evidente como violento que la paga no es suficiente. Trabajar para endeudarse.

Hay una política de la deuda, porque es un tipo de relación de explotación. Y crea una subjetividad diferente de la lucha salarial, porque cuando tú estás con otros y otras en una lucha salarial, es más evidente que eres explotado frente a otra clase. Con la deuda es una cosa diferente, porque la deuda es algo que tú pide a un banco y es difícil, parece una relación de consumo y muchos se sienten culpables. La deuda no crea la solidaridad que crea la lucha salarial y requiere de otro tipo de organización.

Hay un avance de derecha global, de profundización de políticas de endeudamiento. ¿Qué reflexión harías sobre el movimiento de mujeres en este contexto y el rol de los gobiernos progresistas que les antecedieron?

La derecha es expresión política de los planes del capital hoy. Se trata de una contrarrevolución, una respuesta al gran ciclo de lucha de los años 60’, lucha anticolonial, de los obreros industriales, de las mujeres, de los estudiantes, en los 70’ parecía que habría una revolución, que muchos de los fundamentos del sistema capitalista estaban en peligro, la tasa de ganancia, etc. Esta política neoliberal debe ser vista como una cuyo objetivo es crear un sistema de acumulación que permita enfrentarse a cualquier lucha. Y en particular que las grandes multinacionales puedan controlar todos los recursos naturales, porque así las personas son más vulnerables, es muy difícil resistir y escapar de la explotación, etc. El agua, el campo, las forestales, las semillas, bajo control de la gran multinacional, etc.  

Entonces, todavía es importante ver que la alternativa del centro-izquierda-progresista no ha sido una alternativa y de muchas maneras ha abierto camino a esta derecha. Si miras a Evo Morales, Correa, al Partido de los Trabajadores en Brasil, han apoyado una política neoliberal y han dado impulso a estas empresas multinacionales sobre los recursos del país. Lo que han redistribuido ha sido una miseria en Brasil las bolsas familiares ha sido una miseria, como un 10% de lo que ha dado a las empresas. Incluso la concentración de la tierra se ha incrementado.

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