[CRONICA] Breve historia del dinero (por El Asiduo)

Había una vez, hace mucho tiempo, un grupo de gente llamados los “romanos”. A los romanos les gustaba hacer guerras, pero tenían el problema de que cuando los ciudadanos de Roma salían a hacer guerras, no podían cultivar sus campos, y por lo tanto, se quedaban sin comida. El gobierno romano, un grupo de gente llamada “senado” decidió copiar una graciosa idea griega y les dijo a sus ciudadanos:

– Miren, esto es plata y esto es oro. Esto es valioso. Si ustedes van a la guerra, les damos esto, y con esto, pueden comprar las cosas que perderían por no haber cultivado.

Una idea tan absurda parecía que no tenía forma de resultar, pero curiosamente, resultó increíblemente bien. Los romanos peleaban en formación, así que podían vencer fácilmente a todos los que no peleaban en formación, y apenas llegaban, saqueaban todo el oro, lo que les permitía comprar más y más cosas, avalados por el senado, obviamente, que aseguraba que todo estuviese bien y bonito. A la gente que los romanos conquistaban, les obligaban a pagar unas cosas llamadas “impuestos”; es decir, les obligaban a pagar una tasa constante de oro y plata anualmente, considerando que habían sido conquistados. Pero, los romanos no se cobraban impuestos a sí mismos, porque a nadie le gusta pagar eso anualmente.

Sin embargo, no todo fue bien. Roma se expandió por todo el mundo, e hizo que un montón de gente se enriqueciera muchísimo, y este era el senado. El senado se enriqueció no sólo por el oro, sino porque además, prestaban oro a quienes no tenían, cobrando intereses; un invento de gente en Mesopotamia, que es, básicamente: “te presto 1 pero debes devolverme 2”. Previsiblemente, mucha gente se enojó, y hubo guerras civiles, muerte, destrucción, etc.

Luego de tanta guerra civil, el senado acordó dejar a una persona llamada “emperador”, como el ciudadano más rico, quien debía encargarse por sí mismo de pagar a los ejércitos romanos, que a esta altura, ya ni siquiera cultivaban la tierra, sino que trabajaban como soldados todo el rato. Esta persona rica, tenía poder de exigirle a los senadores ayudarle, a cambio que también permitiese que los senadores tuviesen el suficiente dinero para seguir siendo de la high class society. Y todo parecía ir bien.

Lamentablemente para el emperador, el problema del interés nunca se solucionó del todo, así que el dinero comenzó a ser drenado lentamente hacia las arcas de otra gente, y guerras constantes contra gente que vivía en Alemania y en lo que es actualmente Irak e Irán. Hicieron que el emperador tuviese que empezar a tomar cada vez medidas más y más drásticas, como controlar los intereses, y cobrar impuestos a ciudadanos romanos, cosa que no le gustó a nadie. Y aun así, no hubo suficiente dinero. Alguien llamado Nerón, fue donde su orfebre y le dijo:

– Oye, cuando produzcas monedas, produce dos monedas de plata con el mismo material con el que producías una.

Y al principio, todo pareció ir bien. Sin embargo, los que tenían las monedas de “plata plata”, se enojaron, y guardaron todas sus monedas. Como también ellos eran los dueños de las cosas para comer y armar ejércitos, les subieron el precio a todas las cosas. A esto se le llama inflación, y eventualmente llevó a casi cincuenta años de guerra consecutiva entre los pobres romanos; y recordemos que aún estaban en guerra con casi todo el mundo.

Las cosas no podían durar así para siempre, y en efecto así fue. La ciudad de Roma cayó en manos de gente llamados “godos”, y el Imperio Romano se quedó centrado en una ciudad llamada Constantinopla. Alguien llamado Jesús había dicho algo de que lo importante no es el cuerpo, sino el alma (vaya una idea), y así que San Ambrosio en una misa dijo:

– ¡Cobrar intereses es pecado!

Por supuesto, no se dejaron de cobrar intereses, pero el tema se convirtió en una vergüenza, y en un pecado mortal. Claramente, los gobiernos que vinieron después de los romanos siguieron cobrando intereses para financiarse, pero no podían hacerlo directamente, así que usaron un truco: como los judíos no eran cristianos, les prohibieron trabajar de otra forma que no fuese ser prestamistas, les obligaron a cobrar intereses, y luego, ante cualquier eventualidad, les confiscaban todo, porque, después de todo, a nadie le gusta la gente que presta dinero con intereses.

Luego, bla bla bla, termina la Edad Media, reforma protestante, etc. Los gobiernos en general tenían poco oro y plata, así que no podían hacer mucho. Pero, alguien llamado Cristóbal Colón se encontró con un continente que no tenía idea, y aún mejor, lleno de oro y plata. De pronto, todo el mundo comenzó a invertir en ir a buscar este oro y plata, esclavizando y asesinando millones de personas en el trayecto. Curiosamente, este boom llevo a que cristianos reformistas dijeran: “Nah, no es tan pecado cobrar intereses. Además, todos somos pecadores, así que, vengan intereses”. Lamentablemente, la inversión resultó ser mala, y los gobiernos 200 años después se encontraron con una deuda imposible de saldar. El gobierno inglés, entonces, tuvo una idea. El rey fue donde los comerciantes y les dijo:

– Hola, necesito hacer una guerra. ¿Me prestan dinero?

– No, porque nunca lo devuelves.

– Si lo devuelvo,¡en serio! Además, hagamos esto, les permitiré el privilegio de emitir vales por mi deuda.

– ¿Por qué rayos querríamos emitir vales de deuda del rey?

– Porque así pueden ustedes prestar esto, y cobrar intereses por ellos.

– Mmmm, o sea ganaríamos más oro.

– ¡Sí!

Y así se resolvió el problema, y a este lindo lugar donde emitían los vales de la deuda del rey le pusieron el “Banco de Inglaterra”. Por supuesto, nadie quiere que haya muchos vales dando vuelta, porque en ese caso, todo el mundo diría: “El rey no tiene suficiente oro para saldar todo esto”, así que el Banco estaba constantemente manteniendo un chequeo del asunto. Cuando no hay chequeos, veamos qué pasó en Francia:

– Rey, nos debes plata. Danos el dinero.

– No tengo, ¿les puedo dar vales?

– No.

– Pero, ¡les doy!, miren, vamos a confiscar tierras eclesiásticas, y cada vale, valdrá por un pedazo de la repartija.

– Mmmm…

Lamentablemente, se emitieron muchos de estos bichos, así que le cortaron la cabeza al rey.

La idea inglesa le pareció buena a todo el mundo, así que por los próximos 200 años, todo el mundo ha estado haciendo lo mismo: los gobiernos les piden prestado dinero a banqueros y comerciantes, y estos emiten vales de deuda que los banqueros, al prestar, pueden cobrar intereses por ellos, así aumentando su capital. Por supuesto, esto funciona porque hay algo que se asume “realmente es valioso”, cosa que en todos los países más ricos y poderosos militarmente fue el oro, hasta que en 1970, Richard Nixon dijo:

– No, el dinero gringo ahora vale porque decimos que vale, no por la deuda del oro.

WHAT?

¿Por qué el presidente Nixon hizo esto? Porque estaba en una guerra contra una gente en chozas en el sudeste asiático que quería decidir su propia forma de gobernarse, y no vaya a ser que elijan la incorrecta. Pero, se quedó sin forma de garantizar que tuviese suficiente oro para satisfacer a los que invertían en sus guerras, y además, otros países sólo aceptaban oro como forma de pago. Así que, decidieron dejar el oro de lado totalmente.

Los gringos emiten dinero mediante “bonos del tesoro” que básicamente funcionan como el oro antiguo, sólo que el gobierno gringo los puede emitir cuando quiera. El problema de eso es que si hay muchos bonos del tesoro, todo el mundo empezará a pensar: “Hey, estos bonos no valen nada realmente”, como le pasó a los franceses. Por eso, los últimos 40 años, hay una inflación constante. Chica, pero constante.

Los países de Latinoamérica, sin embargo, decidieron que era mejor tratar el dinero gringo como el oro. Entonces, los gobiernos locales, como el chileno, recolectan dólares así como los ingleses recolectaban oro, y tienen un pacto con los banqueros e inversionistas locales: “Miren, dennos dólares, les damos esta cosa llamada peso, y con ella pueden cobrar intereses, y ganar plata”. Por supuesto, si los inversores empiezan a dudar que el gobierno tenga la capacidad de pagar todo, la cosa podría ir mal. En Argentina hace poco, hubo inflación, porque los inversores comenzaron a dudar, y el gobierno argentino básicamente les dijo: “¡Oigan, pueden cobrar ahora muchos intereses! ¡Les aseguramos que pueden ganar plata con esto!”.

La pregunta final de esta historia es, ¿por qué los gobiernos siguen pidiendo préstamos, lo que hace que toda la economía se mueva? Bueno, los gobiernos nos dicen que es para financiar cosas bonitas como colegios, plazas y puentes, y seguro, muchos gobiernos hacen eso. Pero, ¿no podría haber otra forma de hacerlo?, ¿por qué este sistema rococó sigue funcionando? Y volvemos al principio de esta historia; ¿por qué el senado romano trajo las monedas desde Grecia?, ¿por qué los reyes medievales confiscaban el oro de los judíos para luego asesinarlos?, ¿por qué los reyes de Inglaterra y Francia trataron de monetizar su deuda?, y ¿porque Richard Nixon se salió del patrón oro?: Para financiar ejércitos, y sobre todo, financiar todo un modelo intelectual, económico y moral que nos haga pensar que esta es la única forma que el mundo puede existir.

Opinion_ElAsiduo

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