[OPINION] El dividendo o el arriendo: otra vez los bajos sueldos (por Aland Tapia)

Todas las inmobiliarias construyen esperando hacer buenos negocios, pero los precios de los departamentos están enfocados a inversionistas, porque el que compra para habitar en Chile es 6 de cada 10. Entonces, hay 4 unidades de cada 10 que son arriendo, y cuando a las personas no les alcanza para comprar por los precios altos, ha aparecido el gremio inmobiliario esperando que el Estado les pague el arriendo: negocio redondo.

¿Qué tal si usted no tiene para llenar el carro del supermercado porque los precios son altos? No me imagino a los supermercadistas pidiendo que el Estado ayude a pagar la cuenta. En el caso de una vivienda, que es un bien durable, los agentes inmobiliarios no se han dado cuenta –al parecer-que Chile está creciendo en un 1,8% en el primer trimestre y que el sueldo promedio es 554 mil 493 pesos. Hay muchos factores para tomar la decisión de construir, pero no se puede apostar a que el Estado les financie el negocio por un mal cálculo.

Los porcentajes por tramo en relación al valor de las viviendas en la región no mienten. El reporte de la Cámara Chilena de la Construcción en la Región de Valparaíso señala que el 25% de la oferta es para viviendas de 2.000 a 2.500 UF. Un 18% de 2.500 a 3.000 y el 15% de 3.000 a 4.000 UF. En resumen, en estos tramos de ingresos medios el valor promedio de una vivienda ofertada se acerca a las 3 mil UF, con lo que 6 de cada 10 unidades cuestan, en promedio, sobre los 80 millones de pesos, lo que requiere un ahorro de 16 millones (20%) y una renta de un millón y medio de pesos para un dividendo de 400 mil a 20 años plazo. En arriendo las personas de ese segmento están pagando eso y más por la unidad que habitan, pero resulta que el banco le entregó el crédito a un inversionista que está esperando una legítima renta. La pregunta es ¿por qué los bancos no le prestan a la gente que quiere vivir en la casa propia y hoy paga un arriendo? La respuesta está en los bajos sueldos, en la baja o nula capacidad de ahorro del trabajador chileno, que influye en la vivienda y también en las futuras pensiones (donde ahorra obligado).

Los trabajadores pagan un arriendo que no capitalizan y una cotización que no será una pensión acorde a lo que trabajó en su vida. La raíz del problema es la misma: los bajos sueldos.

La solución de este problema pareciera no ser fácil, pero hay que enfrentarla con una mirada distinta. Por ejemplo, en Chile un tercio de los trabajadores que gana el sueldo mínimo se desempeñan en grandes empresas, es decir, donde pastan las vacas gordas. La solución ahí es: o se pagan buenos sueldos o se pagan mayores impuestos a las utilidades de esas empresas. Esto ayudaría mucho a la redistribución del ingreso, sin que el Estado anduviese fijando tramos de sueldo. Tampoco ahogaría a las PYMES y, al contrario, las haría crecer armónicamente, pues hoy ese esquema del sueldo mínimo es una base que sirve más para el abuso que para resguardo de ciertos derechos.

La búsqueda de fórmulas con una base estructural de bajos sueldos es inocua. Los subsidios de arriendo actuales son un traspaso de dinero del estado a las inmobiliarias, como lo que sucede con las camas hospitalarias a las clínicas o con la educación superior a las universidades privadas. La dictadura decía en su eslogan: “Chile, país de propietarios y no de proletarios”. Ahora, con los tiempos que corren, ya sabemos: “Chile, país de arrendatarios” …y de rentistas con cargo al Estado.Opinion_AlandTapia

 

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