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[OPINION] El coronavirus: una oportunidad para impulsar la unidad de la oposición (por Gato Dequinta)

Justo cuando el Gobierno estaba acorralado por miles de chilenos y chilenas luchando por un Chile más justo y solidario, el coronavirus le cayó del cielo a Piñera y su gente, vino a paralizarlo todo y le ha dado un respiro que le permite, por algunos meses, sobrevivir al descontento social.

Está claro que el coronavirus es un grave y serio problema de salud que afecta y afectará, como siempre, a los más pobres, los que repletarán el sistema hospitalario público, los que tendrán que esperar por cientos tendidos en los fríos pasillos de los consultorios, sapus o cesfam del país, mientras los que tiene plata se atenderán en las clínicas privadas y sus exámenes serán prioridad. Es decir, en este Chile desigual, el que tiene plata tiene vida. El asimétrico acceso a la salud de la población por la crisis del coronovirus es otra muestra más de la inequidad del neoliberalismo imperante en el país.

El virus llegó importado a Chile, traído por los viajeros que regresaron desde China o Europa. Como bien dice un rayado callejero: «los ricos ponen el virus, los pobres los muertos».

MÁS ALLÁ DE LA PANDEMIA

Es verdad que los partidos políticos están desprestigiados, también los de oposición, pero hay que arar con los bueyes que hayan y no con esperar nuevos «mesías» o fuerzas que se dicen o creen impolutas a la corrupción o a la «vieja política», pero inmaduras y faltas de visión estratégica de largo plazo.

Hay que ser pragmáticos. En política hay un concepto que se llama «momentum». Es el instante preciso en que una fuerza política irrumpe porque ha llegado su hora. Si sus dirigentes no saben leerlo, su momento habrá pasado sin pena ni gloria. En ese sentido, parece ser que el «momentum» del Frente Amplio parece agotarse, debilitado por su propias contradicciones internas.

Por lo mismo, la fuerza moral con la que se erguía ante la izquierda tradicional ya no parece tan sólida. De esta forma, bajados por sus propios errores del pedestal ético en que se autocolocaron, ahora son una fuerza más dentro del espectro político.

Por ello, hoy no debería haber obstáculos para que todos junto, sin exclusiones, se sienten a conversar sobre el futuro del país, más allá del coronavirus.

LAS TAREAS ESENCIALES

Entonces, junto con exigir a Piñera y su Gobierno que proteja la salud de toda la ciudadanía, todo este tiempo que van a estar obligados a permanecer en sus hogares deberían utilizarlo en pensar de qué manera mejorar la unidad de la oposición, para enfrentar el largo período electoral que viene. Y, por ejemplo, empezar a usar la teleconferencia para llevar a cabo reuniones amplias y sin exclusiones.

Primero, deberían reconsiderar como una tarea prioritaria tener un comando unido por el Apruebo y la Convención Constitucional, en vez de continuar por el camino de la división y la dispersión.

En este sentido, se necesita acordar al menos tres o cuatro puntos centrales que debiera tener la Nueva Constitución, siendo el principal de todos poner fin al neoliberalismo, terminando con el Estado Subsidario y reemplazarlo por un Estado Solidario. Sepultar el modelo de Pinochet y los Chicago Boys será un avance gigantesco para la historia de Chile.

Segundo, acordar un cronograma unitario para enfrentar las elecciones municipales, con primarias para elegir alcaldes y/o concejales en que participen todos los partidos de oposición.

Tercero, preparar con anticipación el trabajo electoral con mirar a las elecciones parlamentarias y presidenciales, acordando también realizar al menos el borrador de un mínimo programa de gobierno común y unitario, que impulse y lleve a cabo los principios que inspirarán la Nueva Constitución.

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