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Viuda del primer fallecido por COVID-19 en Laguna Verde acusa negligencia y fallas de protocolos

Luz Doris Valencia ha vivido días tremendamente difíciles y dolorosos, desde el momento en que su esposo, Sergio Haro Oyarzún (64 años), se contagiara y presentara los primeros síntomas del COVID-19, hasta el día en que el virus le arrebató la vida el lunes 4 de mayo.

Contagiada también con coronavirus, la vecina de Laguna Verde nos asegura que ya se encuentra en recuperación físicamente. Pero la profunda tristeza e indignación resuenan en su voz que se quiebra al repasar el duro periplo que debió pasar con su compañero de vida, y que no hace más que corroborar la dramática situación en la que se encuentra el sistema de salud público en Chile y la casi nula preparación para enfrentar esta pandemia “y que yo quiero denunciar porque él fue víctima de una negligencia médica desde un comienzo”, asevera.

LuzDorisLa señora Luz entrega sus testimonio de los hechos en una entrevista que se puede ver en su totalidad en el programa ‘FTV en cuarentena‘.

¿Cómo comenzó todo?

-Mi esposo se enfermó el día 25 de abril, un día sábado. Comenzó con tos y fiebre. Yo le deba paracetamol, bebida de jengibre, pensando que era una gripe. Al día siguiente, domingo 26, mi esposo presentó vómitos, fiebre alta y dolor de cabeza intenso. A un vecino, que estuvo compartiendo con nosotros, le pedí que nos llevara al Hospital Van Buren. Eso fue a las 10 de la noche y llegamos al Van Buren a las 11. A mi esposo lo ingresaron por Urgencias. No había aglomeraciones; éramos cinco personas ahí en ese momento. Mi esposo estuvo hasta las 3:30 de la mañana y le hicieron únicamente el examen de glucosa. Pensábamos que le habían hecho el examen del COVID porque estamos en una pandemia y que iba a ser atendido como tenía que ser atendido presentando los síntomas con los que llegó. La fiebre le había bajado un poco porque yo le había dado paracetamol.

A mi esposo cuando le dieron el alta salió riéndose porque le dieron el diagnóstico de que salió ‘vivo’. A pesar de que presentaba cefalea, ganas de vomitar, le dijeron ‘váyase para la casa’, sin siquiera un paracetamol. No le dieron ninguna pastilla, ningún protocolo, no le dieron ninguna recomendación. Yo pregunté si le habían hecho algún examen del COVID, ya que no me dejaron entrar. Él me dijo que le sacaron sangre de un dedo, que lo dejaron en una camilla, pero no le dijeron nada, solo que estaba dado de alta. Yo quedé con la duda. Él estaba con mucha fiebre, demasiada.

De regreso en casa, en Laguna Verde los síntomas persistieron. Aplicaron sus propios protocolos, con una pieza separada para su esposo, cerrando el almacén que tenían, y aislándose, sin saber si tenían o no COVID-19.

-Pasó lunes, martes y el miércoles me levanté con dolor de cabeza que sentí que se me iba a reventar, y dolor en el cuerpo. Ahí mismo llamé al consultorio de Laguna Verde y les comenté lo que estaba pasando. Les conté lo que les cuento a ustedes, de llevar a mi marido el domingo al Van Buren, con los síntomas y enfermo. Me dice la niña ‘ya le devuelvo la llamada’. A la media hora me devuelve la llamada y me dijeron que no le habían hecho ningún examen de COVID.

El examen se lo hicieron en el Consultorio de Laguna Verde el día miércoles 29. Ya habían pasado cinco días desde que se presentaran los primeros síntomas y cuatro desde el primer viaje al Hospital Van Buren.

-En el consultorio nos dieron un protocolo que seguir, nos dieron los datos, pero nada más. Nos dijeron que nos fuéramos a la casa, que nos quedáramos acostados; mi esposo presentando malestares, dolores fuertes de cuerpo, náuseas, diarrea, y los pulmones dañándose, el cuerpo dañándose esperando los resultados del examen del COVID.

Perdimos cinco días entre que comenzaron los síntomas y pudieron realizarnos el examen.

Mi esposo se siguió agravando cada día más y el viernes comenzó a presentar problemas de respiración. Llamé al número que me dieron, la línea 600, y un médico muy atento me dijo ‘mírele a su esposo cómo respira, cómo tiene el abdomen’. Me dijo que nos fuéramos inmediatamente, que llamemos una ambulancia para ir al hospital.

No había salido aún el examen de mi esposo yo ya estaba con COVID, pero no habíamos sido diagnosticados.

A mi esposo lo entraron a Urgencias, le hicieron el examen otra vez. Estaba mal, pero estaba consciente y resulta que a mí, que andaba con mi esposo -que es lo que me ha dolido mucho- me trataron con la indolencia más grande en el hospital, sabiendo que yo andaba con un enfermo de COVID prácticamente diagnosticado. A las 6 de la mañana me llaman, que vaya a firmar un consentimiento, que a mi esposo lo iban a dejar hospitalizado. La médico ni siquiera dijo usted vaya con él, usted también puede ser COVID positivo, a usted hay que atenderla, a usted también hay que tenerla aislada. La Urgencia no estaba colapsada, hubo solo un paciente más, como para que no pudieran atenderme.

A pesar de mi malestar, a mi me importó mi esposo más porque era el que estaba más grave, pero la médico lo único que hizo fue hacerme sentir tan mal, porque ese es el trato que nos dan. No hay un trato digno. Me dijo, me señaló con la mano despectivamente ‘allá se hace’ (firmar el consentimiento de hospitalización).

Entiendo los cuidados que tienen que hacer, pero ella estaba atendiendo a mi esposo con COVID, con sus vestimentas y todo. A mí me debió haber atendido también. No me preguntó nada y el vigilante me abrió la puerta para sacarme: ‘señora, salga, salga’. Esta es una cosa muy dura. ¿Por qué? Porque yo también estaba enferma y, sabiendo que yo andaba con mi esposo que estaba con COVID, me sacaron del hospital, no sé por qué. No hay protocolo… ¡No hay humanidad!

Finalmente, Sergio fallece la noche del 4 de mayo…

Si mi esposo estaba tan mal, por qué no me dejaron arrimarme para despedirme de él. Me sacaron rápido del hospital y porque no se fiaron que yo también tenía COVID. ¿Por qué no usaron el protocolo si yo era su esposa y vivía con él, como lo han hecho con otros pacientes? Tienen los antecedentes con quién se contactó, con quién trabajó, quiénes son su familia para hacerles el examen… ¿Por qué a mi no me hicieron eso? El examen me lo habían hecho en la posta, no en el hospital, pero no tenía aún los resultados.

Es difícil determinar quién es responsable, si son los médicos, si es la falta de disponibilidad de laboratorios para poder analizar los resultados de las muestras, pero efectivamente los hechos indican que ocurrió algo que no corresponde a lo que la autoridad sanitaria ha dicho que se hace cuando se presenta una situación como la que usted ha descrito. ¿Cuáles son los siguientes pasos?

-Yo voy a denunciar esto al público, ¿y sabe por qué? Para que la muerte de mi esposo no haya sido en vano. A mi esposo no lo pude ni despedir. Es algo tan inhumano. Lo único que sé es que mi esposo me miró, en una camilla, y no me dejaron arrimar donde él… y no lo volví a ver. ¡No lo volví a ver, ni siquiera para enterrarlo!

Cabe establecer ahora cuáles fueron los protocolos que se cumplieron y si eran los que había que seguir. Y si no se cumplieron los protocolos, quiénes fueron los irresponsables que no lo hicieron…

cert_defuncionNadie tiene la culpa de mi situación, pero sí de la negligencia y del manejo de la situación. Tengo una familiar en Santiago que está con todos los síntomas, con fiebre, se le fue el sabor, el olor. Le han dicho que vaya a la posta. ¿Cómo lo va a hacer con dos niños, porque no tiene a nadie que se los cuide, viajando en una micro, en metro contagiando quizás a cuántos? No la han atendido. ¿Sabe lo que está haciendo ella? Automedicándose, buscando en internet porque no ha tenido apoyo; se ha cansado de llamar porque el sistema está colapsado.

Con lo de mi esposo, no había colapso. Fue hace 15 días que mi esposo falleció. Yo fui dos veces al hospital y no había colapso. Esto no fue por el colapso de ahora, es porque no están haciendo el trabajo, no se han puesto en los zapatos de los que sufrimos. Yo soy sola en este lugar; no tengo familia aquí. El único era mi esposo; me la he pasado sola y ni siquiera me han dado una pastilla. Gracias a Dios he estado bien, no como lo estuvo mi esposo, sino qué hubiera pasado conmigo. Y agradezco muchos a mis vecinos muy queridos.

Al momento de publicación de esta entrevista, la Región de Valparaíso registraba 1.639 casos confirmados del nuevo coronavirus, 300 en la comuna, y 32 fallecidos con/por COVID-19 a nivel regional.

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