Opinión

[OPINION] Entrevista de Warnken a Piñera: La poca empatía del Presidente de la República (por Silvio Becerra)

El domingo 23 de agosto del 2020 se llevó a efecto en Radio Pauta FM la entrevista mencionada en el título, mediante la cual Cristian Warnken, con una actitud preclara y firme, logró mantener y conducir un diálogo abierto y sin restricciones con el presidente Piñera, a veces difícil, pero manejable al fin, donde cada una de las partes, sin duda, tenía en vista sus propios objetivos, los que se pretendía de alguna manera cumplir, teniendo en cuenta que todo lo que se hablara, sería escuchado, reflexionado y comentado por muchísimas personas. Esta entrevista tiene gran relevancia, considerando el complicado escenario de conflicto social y de pandemia en que se encuentra nuestro país.

Durante la conversación, en que las preguntas y respuestas iban y venían con suma rapidez, se me vino a la mente de inmediato la emblemática figura del filósofo Platón, que en la permanente e intransable búsqueda de la verdad, utilizaba en sus célebres “Diálogos” con los sofistas, una metodología de carácter dialéctico que a partir de una premisa inicial aceptada por ambas partes, iba evolucionando en la conversación y cambiando radicalmente en su trasfondo, logrando, después de un largo recorrido, que su oponente y sus argumentos fuesen perdiendo firmeza y convicción hasta que, por último, como le ocurrió a algunos connotados y reconocidos sofistas de la pólis griega, terminaban reconociendo y aceptando cambios en sus argumentos diametralmente diferentes a lo sostenido en los inicios del diálogo. Esta manera de actuar de Platón le trajo muchos enemigos, lo que llevó a que algunos se las arreglaran para acusarlo de atentar en contra de los principios de la ciudad y de corromper a la juventud con falsos dioses, acusaciones que terminarían por llevarlo a una muerte voluntaria, pues éste se rehusó al ofrecimiento de salvar su vida si es que renunciaba a los que eran sus principios de vida, lo que es una muestra incomparable de actuar ético que, llevado a nuestro presente, constituye una de las más grandes utopías al interior de la sociedad moderna.

En relación con la entrevista en sí, teniendo en vista una actitud reposada y reflexiva de mi parte, me interesa destacar y comentar algunas aseveraciones del presidente Piñera que, a mi entender, reflejan lo lejana y poco empática que resulta su actitud personal para comprender y enfrentar la dura realidad social y económica de una gran mayoría de chilenos y chilenas, la que se manifiesta en temas como la salud, sueldos y pensiones, educación y muchos otros, mediante los cuales se destaca en forma descarnada la injusticia social y la desigualdad, lo que se aleja bastante de lo que debe ser el respeto de los derechos fundamentales de las personas.

Algunas de las afirmaciones y dichos del presidente Piñera:

«Los últimos 30 años posteriores a la vuelta a la democracia fueron buenos tiempos pues, como país, se avanzó mucho». ¿En qué consiste ese avance? Ciertamente se avanzó mucho, pero más que nada en lo económico, dejando de lado, lamentablemente, todos los aspectos relacionados con lo social y lo ambiental, que son parte fundamental para el desarrollo integral de un país. Esta es una deuda de varios gobiernos de diferentes tendencias, la que se mantiene en el tiempo.

«La solución para todos los problemas de los chilenos parte por una buena educación, una educación de calidad». Una educación de calidad es la que todos los chilenos han esperado por muchos años, requerimiento que no ha sido escuchado por los diferentes gobiernos de derecha como de izquierda, durante los últimos 30 años. Hablar de calidad de la educación en las condiciones de extrema necesidad en las que se encuentra una gran cantidad de chilenos, es no entender el problema de fondo, motivo por el cual toda solución planteada por el Estado siempre habrá de ser superficial, al permanecer fuera del núcleo fundamental que genera dicho problema.

Warnken, dando cuenta de su costumbre de caminar por la ciudad y a la vez de interaccionar con el hombre de la calle, al que, sin perder oportunidad, consulta su opinión acerca de los problemas y contingencia de la realidad que está viviendo, pregunta al Presidente «¿Por qué su gobierno no fue capaz de prever el estallido social del 18 de octubre de 2019?». Esta pregunta quedó sin respuesta clara. Sin duda cuesta creer que el gobierno, en conocimiento de todos los hechos abusivos sufridos por los ciudadanos durante los últimos cuatro gobiernos (colusiones de todo tipo, pensiones de hambre, injusticia social, sueldo mínimo insuficiente, injusticia social, graves falencias a nivel del poder legislativo y del Ministerio de Salud y muchos más…), no haya sido capaz de prepararse para atacar en buena forma este conflicto social, que ya era una muerte anunciada, no con represión como se hizo, sino con tiempo, con conocimiento de causa, con apertura, con diálogo anticipado.

«¿De dónde apareció tanto odio y tanta violencia?». Esta pregunta que se hace el presidente Piñera, nuevamente, es una muestra palpable de no estar entendiendo la verdadera raíz de este desborde social del 18 de octubre de 2019, motivo por el cual las medidas tomadas para dar solución al problema social en una primera instancia son necesarias, pero en el tiempo no son la solución, pues ese odio y esa violencia surgido de las calles, debido a la pandemia sólo se ha encapsulado, no se ha solucionado y por tanto permanece potencialmente dispuesto a reflotar en cualquier momento. Es el momento y la oportunidad para el Estado de prepararse para dicho momento, buscando soluciones reales de largo plazo en su efectividad que permitan asegurar cambios positivos en lo sociocultural y en lo económico, lo que se reconoce como una tarea dura y difícil, de largo aliento, pero, que es la única posibilidad de reconstruir una sociedad más justa para todos, sin que esto tenga que convertirse en una nueva utopía, de las cuales la historia está llena.

Algunas facetas positivas de la entrevista tienen que ver con el reconocimiento que hay que hacer al presidente Piñera por su actitud de querer enfrentar esta entrevista, en plena libertad de acción y conversación por parte de ambos participantes que hicieron su máximo esfuerzo por hacer preguntas y dar respuestas coherentes, que de alguna manera pudiesen ser un bálsamo para los radioescuchas que con ansias esperaron este encuentro.

Finalmente, y en la misma línea de lo positivo de esta larga entrevista, y ya transcurrido gran parte del tiempo estimado, surgió por parte de Warnken un comentario acerca de lo necesario de volver a considerar a la ética en nuestro actuar cotidiano y a la vez recuperar la necesaria capacidad de reflexión, que es algo que se ha ido perdiendo producto de la vorágine de la tecnología actual que nos consume. El comentario de Warnken, convertido en pregunta para el Presidente, el que está de acuerdo con este antecedente, señala, «Presidente, ¿podríamos decir que se necesita filósofos para los tiempos presentes?», a lo que este responde «¡Hoy día los necesitamos más que nunca!» Ante esta respuesta quedo impávido, y no tengo nada más que decir.

Silvio Becerra Fuica
Profesor de Filosofía

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