[OPINION] Sobre el concepto de Sostenibilidad: ¿Realismo o idealismo? (Silvio Becerra)

El término sostenibilidad es, para el hombre de la calle, un concepto de difícil comprensión; pudiendo llegar a entenderlo de muchas maneras, según sea su grado de acercamiento o de acceso al ámbito -multidisciplinario- en que este se maneja. Por tanto, la sostenibilidad es un importante tema y de gran complicación para los tiempos actuales, el que al igual que todo tema puede ser tratado desde una gran diversidad de visiones o aristas, permitiendo de este modo escapar a un tratamiento monodisciplinario, lo que le restaría elementos para su mejor comprensión.

La sostenibilidad, como concepto asociado al desarrollo integral de las personas y su influencia en los países a nivel global, se originó en el año 1987 con su aparición en el Informe Brundtland que lleva por título “Nuestro futuro común”, constituyéndose hasta el presente en el principal referente que alentó y orientó a los países del mundo para centrar sus esfuerzos en la comprensión de este término, con la finalidad y la esperanza de lograr una efectiva aplicación de sus beneficios para la toda la humanidad.

Una mirada retrospectiva nos permite darnos cuenta que ya han pasado prácticamente 35 años que estamos en conocimiento de este término, lo que no es mucho considerando los tiempos evolutivos de nuestro planeta, pero no obstante ello, en este período de tiempo hemos visto pasar ante nuestros ojos la aparición, desarrollo y crecimiento desmesurado de procesos anómalos de origen antrópico que han repercutido fuertemente en la naturaleza, provocando importantes desequilibrios, que en este momento están afectando fuertemente la vida del hombre, considerando una serie de fenómenos –calentamiento global y por ende cambio climático- que parecieran estar concertados para producir importantes impactos en todo lo hecho por el hombre, frente  a los cuales la humanidad se está quedando sin planes de acción que permitan mitigar esta fuerte realidad.

Día a día, y en todas partes del mundo, estamos siendo testigos, en forma cada vez más frecuentes, de los efectos catastróficos  provocados por la acción descontrolada del hombre sobre el planeta que habita, consistente en huracanes y tornados, inundaciones, sequías, aluviones, falta de agua para el riego y consumo humano, desertificación galopante, pérdida de biodiversidad, inseguridad alimentaria y muchas más, que son la muestra palpable de cómo este estado de cosas ha ido in crescendo desde los inicios de la revolución industrial hasta el presente, sin que se aprecie una voluntad de cambio para que esto mejore, la que no puede ser solo teórica, sino que fundamentalmente teórico-práctica.

Este es el ámbito en que hay que entender el concepto de sostenibilidad, el que desde su creación ha sido malentendido y aprovechado para servir a determinados intereses económicos, sin contabilizar la afectación de otros pilares que forman parte del desarrollo, como son la parte ambiental y ecológica, como también la parte social, lo que convierte este desarrollo en uno que no cumple con los cánones reconocidos por la propia Naciones Unidas.

No obstante, existe acuerdo en que la sostenibilidad se traduce principalmente en dar satisfacción a las necesidades de las generaciones actuales, sin entrar a comprometer las necesidades de las generaciones futuras, como asimismo, que se garantice un equilibrio entre el crecimiento de la economía, respeto por el medio ambiente y el bienestar social.

En este contexto se puede afirmar que el desarrollo sostenible se basa en tres importantes soportes: el crecimiento económico; cuidado del medio ambiente, y bienestar social, que se corresponden en el mismo orden a la prosperidad, la naturaleza y las personas; si llegara a faltar uno solo de estos soportes, no es posible la creación de un mundo sostenible.

Siguiendo esta idea, ya podemos entender, que la única manera de enfrentar los retos que la sobrepasada naturaleza nos presenta, y que tiene al mundo pendiendo de un hilo, es mediante la aplicación globalizada de niveles de sostenibilidad, como un proceso integrado y transversal a todas las actividades realizadas por el hombre.

Como podemos apreciar, la idea de desarrollo sostenible surgió como una necesidad de hacer cambios en el sistema económico vigente, basado en una máxima producción que posibilite condiciones de consumo sin restricción, explotación ilimitada de los recursos naturales y la consideración del beneficio como único criterio de buena marcha en lo económico y desarrollo asociado; el que entendemos se aleja de la idea del verdadero desarrollo, que tiene por característica el ser definitivamente integral y transversal a toda la sociedad, con una fuerte consideración de lo ambiental y lo social, donde lo económico deja de ser el factor principal del desarrollo, que es lo que prima en el modelo de desarrollo neoliberal instalado en nuestro país por más de cuarenta años y que, como si fuera una herencia, aún se mantiene incólume, manteniéndose fuertemente aferrado al modo en que se maneja la economía actual en Chile, como también en nuestras mentes, donde este modelo encontró un nicho que no será fácil de erradicar, considerando que son varias las generaciones que nacieron conociendo  esta forma de vida.-

Finalmente, y siendo realista, el panorama futuro de Chile es complejo y cuesta arriba, pero no por ello inabordable, quedando abiertas las puertas de la esperanza para que esto pueda ser mejorado, requiriéndose para ello del reencuentro de los chilenos, en un afán de suprema colaboración que permita hacer efectivos los beneficios de una política de sostenibilidad que sea garante de un verdadero desarrollo, que mantenga en un primer plano la igualdad en términos de justicia social, como asimismo el acceso a una educación de calidad, que es el umbral que posibilita todo conocimiento.

Silvio Becerra Fuica
Profesor de Filosofía
Villa Alemana

Categorías:Sin categoría

Etiquetado como:,

Deja un comentario