[OPINION] Merci à la France (por Pablo Varas)

Ricardo Palma Salamanca está muy bien donde está y así debía ser.

Piñera pensó que estando en Francia bastaría que él solicitara al Primer Ministro Macron el envío a Chile de Palma Salamanca para que aquello sucediera.

Piñera, el que fue criado al amparo de la dictadura militar, agraciado con el beneplácito militar de no ir a la cárcel, que salió impune luego de robar a los del Banco de Talca, Piñera, jefe de campaña del candidato de Pinochet en las elecciones de 1989. Ciudadano con patente de corso en los paraísos fiscales.

En el rechazo al pedido de extradición de Palma Salamanca que hacen la UDI/RN/FFAA/PIÑERA, olvidan un asunto no menor.

Alphonse Chanfreau, Jean-Ives Claudet Fenández, Etttiene Pesle de Menil y George Klein Pipper son cuatro ciudadanos chileno-franceses que se encuentran detenidos desaparecidos junto a los tantos que fueron víctimas del terrorismo de Estado de la DINA/CNI durante la dictadura militar; donde especial participación activa tuvieron los actuales dirigentes de la extrema derecha chilena UDI/RN/PIÑERA: Chadwick, actual Ministro del Interior; Longueira, procesado por cohecho y apropiación indebida; Piñera, actual presidente; Larraín, fundador de la UDI y actual Ministro de Justicia; Fernández, ex senador designado, ex Ministro del Interior durante la dictadura; Cardemil, subsecretario del Interior de la dictadura militar condenado por cohecho y fraude al fisco, y tantos otros.

Nunca todos estos, vestidos ahora de demócratas, dijeron nada. Sabiendo lo que sucedía, guardaron silencio cómplice. Ellos conocían que los asesinatos, las desapariciones, la tortura eran asuntos cotidianos. Ahora los embarga la amnesia y condenan lo que aplaudieron y consideraron justo en su momento.

Muerta la perra, se acaba la leva. Así gritaba Pinochet en su cueva de Peñalolén aquel día que recordaremos siempre.

En la detención, tortura y posterior desaparición de los cuatro ciudadanos chileno-franceses, en cuyos procesos existe abundante e irrefutable testimonios de su detención, y posterior maltratos en los recintos de tortura, participaron activamente entre civiles y militares: Luís Pineda, Emilio Sandoval, Basclay Zapata, Manuel Contreras, Pedro Espinoza, Gerardo Godoy, Raúl Iturriaga, Miguel Krasnnoff, Marcelo Moren Brito y Rafael Ahumada.

Rosa María Maggi, miembro de la Corte Suprema de Justicia, rechazó el pedido de extradición que desde los tribunales galos se hiciera para procesar a los militares chilenos involucrados en estas cuatro desapariciones. La Justicia chilena rechazó la demanda y, entre las consideraciones para aquello, manifestó que en Chile esos antecedentes están siendo investigados para identificar a los responsables. Hasta los días actuales no se conoce el paradero de los desaparecidos; cientos de procesos se mantienen en los tribunales en tiempo de espera. Las autoridades militares niegan información y algunos pocos culpables pasan sus días en la prisión/regalo que les hiciera la Concertación.

La abogada francesa Sophie Thonon logró que en diciembre de 2010 la Corte Penal de Paris condenara en ausencia a los militares de la DINA/CNI acusados de haber cometido delitos de lesa humanidad. Se solicitaba que fueran entregados a Francia para que cumplieran su condena. Nada sucedió.

La derecha considera que la negativa de la oficina que concede el asilo político comete un agravio a la dignidad de todo el país. Eso no es verdad, en absoluto. Todo lo contrario, alegra profundamente que Ricardo pueda caminar las calles de París sintiendo lo grato del deber cumplido.

El dolor jurídico de la negación al pedido de extradición que siente la UDI/RN/PIÑERA no empaña en absoluto el justo derecho internacional, muy por el contrario.

Olvida la derecha/Concertación cuando prometieron llevar a Pinochet a los tribunales para hacer justicia si lo dejaban libre. Pues bien, por razones humanitarias y los lloriqueos concertacionistas, finalmente volvió a Chile y fue llevado en Cureña y banda de música militar. Ahora sabemos que fue un ladrón y sinvergüenza, pero ese es otro asunto.

La derecha desmemoriada debe recordar que Klaus Barbie fue extraditado desde Bolivia, condenado por haber enviado a la muerte a 800 personas entre 1940-1945 y haber participado en las torturas a las que fue sometido Jean Moulin, héroe de la resistencia francesa durante la ocupación nazi. Murió en una prisión y nadie de la extrema derecha francesa lo reivindicó ni pidió se le dejara en libertad por su avanzado estado de vejez.

Merci à la France!

Opinion_PabloVaras

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