[OPINION] Criminales y asesinos en la política (por Pablo Varas)

La derecha y los militares que gobernaron por largos y violentos años, bajo formato de dictadura, con una sola voz de mando, son los mismos que llegaron al parlamento y también algunas alcaldías. Todo fue posible gracias a los acuerdos de una transición pactada/gatopardo, inconclusa/negociada hasta los tiempos actuales.

Sigue existiendo la constitución antidemocrática, excluyente y clasista de Pinochet, que redactara en su esencia Jaime Guzmán y otros.

Recordar que aquel engendro denominado sistema binominal posibilitaba que los herederos de la dictadura y los administradores del modelo ocupasen escaños parlamentarios en un juego parecido a una silla musical. Cartas todas marcadas y votos con remitentes y destinatarios incluidos.

Pinochet era senador vitalicio, más unos cuantos designados. Foto pobre/sepia de la más precaria democracia conocida. Más algunos golpistas que volvieron con nuevos ropajes, triunfos prestados, la alegría robada, plumas pintarrajeadas para el primer mediocre gobierno concertacionista post,dictadura, cuando todo sería “en la medida de lo posible”.

Recordar, por ejemplo, a Carlos Bombal, senador de la UDI. Fue uno de los tantos gremialistas que entregaron listas de profesores y estudiantes de la Universidad Católica a la DINA, los que posteriormente fueron detenidos, torturados, y algunos se encuentran desaparecidos. Aquel UDI delator predilecto de Jaime Guzmán está siendo procesado por formar parte del equipo de corruptos en el caso PENTA. Cohecho, boletas, facturas falsas, donde Jovino Novoa, otro histórico UDI, fue condenado a tres años de pena remitida, y otros tantos esperan por mentir y robar dinero al fisco.

Cristian Labbé fue por largos períodos militante activo y símbolo de la UDI. Alcalde de Providencia y derrotado por Josefa Errazuriz. Torturador reconocido por sus víctimas, a las cuales aplicaba tormentos, amarradas e indefensas en el regimiento de Tejas Verdes. Niega su participación en delitos considerados de lesa humanidad, se viste con ropaje de víctima y sostiene ser un perseguido político. En resumen, todo un militar criminal, como tantos.

No causa extrañeza que los militares pinochetistas de la más variada ralea hayan escogido a la UDI/RN para hacer política y defender la obra de la dictadura. No existe en ese miserable recorrido político algún rasgo de vocación democrática. No hay detalle que apunte y adjunte contenidos democráticos al parlamento. Todos juramentados para defender la obra de la dictadura y Jaime Guzmán. Esos que negaron la validez del Informe Rettig y apoyaron a Pinochet que manifestó que no aceptaría a sus hombres sentados en un tribunal. A la oficialidad uniformada y los pasivos que llegaron al parlamento todo les salió gratis; son los herederos.

Rosauro Martínez, diputado RN, procesado por asesinar a tres militantes del MIR, desarmados, indefensos que él consideró enemigos de la patria. Ejerció sin miramientos todo el poder de las armas que le entregaba la dictadura. La precariedad del modelo institucional heredado posibilitaba que la criminalidad siguiera presente en uno de los poderes del Estado. Niega el desaforado diputado Martínez su participación en tan deleznables crímenes, de la misma forma que lo repiten todos sus compañeros de armas que habitan actualmente Punta Peuco. Nula dignidad militar; parasitaria existencia de vida.

La tozuda memoria insiste en levantar sus banderas. La criminalidad sigue instalada en las Fuerzas Armadas. Mantiene su carácter clasista y sectario. Rechazan su integración a la sociedad civil. Siguen instruyendo y predicando que el enemigo fundamental es el que sale a la calle para exigir derechos; no les interesa una sociedad más democrática.

Son mentirosos. Faltan a la verdad y hacen uso del engaño. Cuando los invitaron a la Mesa de Dialogo, trabajo del artificiero Ricardo Lagos para lavar el rostro de criminalidad con que se visten los uniformados, mintieron, no dieron la talla ni la altura; su memoria ya olvidó a sus verdaderos líderes que ellos mataron en el sentido literal del término para cumplir con el mandato de la CIA y la burguesía.

Finalmente, en esta inconclusa transición, eternamente en deuda con un país y sus ciudadanos, la Concertación y la Nueva Mayoría han vestido de terno y corbata a los militares para intentar hacer desaparecer esos rasgos de criminalidad que mantienen.

Largo es el listado de parlamentarios entregados y rendidos que se mantienen en una institución corrupta de precaria credibilidad en la ciudadanía. Tantos parlamentarios que hicieron fila antes los dueños de los grupos económicos para mendigar algunas monedas, para ofrecerse como mano de obra barata a sus requerimientos e intereses.

Diputados y senadores buscando en el raspado de la olla la poca dignidad con la que transitan. Vociferando inocencia mientras caminan para presentarse en los tribunales de justicia y rendir cuentas por falsificar boletas, facturas falsas donde incluso llegaron a incluir a sus mujeres e hijos.

Chile sigue siendo el mismo y la mejor forma de entenderlo es mirando el parlamento, donde cohabitan sin mucha diferencia herederos y administradores de la herencia dictatorial. Olvidada está la consigna de avanzar hacia una Nueva Constitución; sencillamente aquella urgente reivindicación sólo sirvió para juntar votos y llegar desde la calle a la representación popular. Posiblemente, defender a un diputado UDI como lo hiciera el FA agrede a las víctimas y familiares de los detenidos desaparecidos, ejecutados y presos políticos.

Algo así es el parlamento.

Opinion_PabloVaras

 

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