[OPINION] La memoria histórica de un territorio (por Fidel Cueto)

Desde hace mucho tiempo que la lluvia no es tema por sus efectos, sino por su escasez. Vivimos una seria baja de precipitaciones en la zona central del país, en su mayor parte por el cambio climático. Pese a esta sequía, y por el mismo motivo esgrimido anteriormente, de pronto se desatan temporales de viento y lluvia que sobrepasan con creces las estimaciones de agua caída para un día, una semana o más. Es decir,  cae en una noche el equivalente a una semana. Con esto, cauces, esteros y ríos, elevan su cota habitual, pudiendo desbordarse, causando daños en gran cantidad de casas asentadas en su borde.

La escasa regulación de una ley, y más que eso, la nula planificación, herencia de una legislación hecha en dictadura que transforma a la CORMU, CORVI  y otras corporaciones, a través de la Ley General de Urbanismo y Construcción (1976), en un cuerpo legal que pone énfasis en la forma de construir y no sobre la planificación del espacio urbano, y con escasa injerencia desde lo local, ya sea con los planes reguladores comunales o el  PREMVAL. Lo anterior deja al mercado inmobiliario con el potencial uso de los terrenos de menor costo por la característica de “costanera” que conllevan. Con suelo barato y mínimas medidas de mitigación es posible aumentar las utilidades de empresas muy bien avenidas con un sistema que está relacionado con crecimiento y no con la territorialidad ni la identidad.

En Quilpué, El Belloto y Villa Alemana,  desde los años 90 en adelante, se produce un crecimiento constante en la población de ciertas áreas que se hacen muy atractivas para habitar. Cercanía de comercio, servicios, movilización colectiva (tren, colectivos, buses), establecimientos educacionales, generan un grupo importante de poblaciones y villas que en gran número colindan con el borde del estero de Quilpué, y algunos esteros menores tributarios de éste, aunque no menos importantes en caudal.

En el año 95 una gran lluvia generó una inundación por el arrastre de materiales varios, basura y ramas que crearon un dique en cierto punto del estero, lo que produjo daños materiales en innumerables casas, negocios y talleres de todo el sector norte de El Belloto; situación ya ocurrida en numerosas ocasiones en el pasado sin tantas consecuencias como en ese momento por la menor densidad de construcción existente con anterioridad a esa fecha en las zonas de borde y que por no contar con la utilización de esa memoria histórica inherente al habitante del sector, significó costos económicos, laborales y de salud a mucha gente por tratarse de un desborde de aguas servidas.

Es importante que una legislación que se haga a futuro y que modifique la actual, en este u otros temas, considere el riesgo al que está expuesta la población, la territorialidad, la memoria histórica, la identidad. Asimismo, tome en cuenta de manera vinculante la opinión de los habitantes de una zona en cuestión, para una adecuada planificación del espacio habitable y que ésta no sea creada exclusivamente entre cuatro paredes como se ha venido haciendo desde hace poco más de cuatro décadas.Opinion_FidelCueto

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