[CRONICA] ¡Los pobres son pobres porque son flojos! (por Cristian León)

¡Los negros vienen a quitar el trabajo a los chilenos!
¡Por eso la violaron, si andaba puro provocando con esa facha!
¡Pa’ qué andan a esa hora poh!

Hace un tiempo, un grupo de científicos colocó cinco monos en una jaula, en cuyo centro se colocaron una escalera y sobre ella, un montón de bananas. Cuando un mono subía la escalera para agarrar las bananas, los científicos lanzaban un potente chorro de agua fría sobre los que quedaban en el suelo. Después de algún tiempo, cuando un mono iba a subir la escalera, los otros lo molían a palos.

Pasado algún tiempo, ningún mono subía la escalera, a pesar de la tentación de las bananas. Entonces, los científicos sustituyeron a uno de los monos.

La primera cosa que hizo el mono nuevo fue subir la escalera, siendo rápidamente bajado por los otros monos, quienes le pegaron. Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo ya no subió más la escalera. Un segundo mono fue sustituído y ocurrió lo mismo. El primer sustituto participó con entusiasmo de la paliza al novato. Un tercero, fue cambiado y se repitió el hecho. El cuarto y, finalmente, el último de los veteranos fue sustituído.

Los científicos quedaron, entonces, con un grupo de cinco monos que, aún cuando nunca recibieron un baño de agua fría, continuaban golpeando a aquel que intentaba llegar a las bananas.

Si fuese posible preguntarle a alguno de ellos por qué le pegaban a quien intentase subir la escalera, con certeza la respuesta sería: “No lo sé, las cosas siempre se han hecho así aquí”. Suena conocido.

No perdemos la oportunidad de pensar por qué nos golpean, o por qué pensamos las cosas de una manera cuando podríamos hacerla de otra.

“Es más fácil desintegrar un átomo que un preconcepto” (Albert Einstein)

El preconcepto es un término que en nuestra lengua es utilizado mayormente para expresar la formación de un juicio o de un concepto en alguien acerca de una cosa, pero de una manera anticipada; es decir, la persona en cuestión se forma un pensamiento en su mente, una idea, o antes de tiempo –prematuramente- y antes de, por ejemplo, de disponer de una evidencia o de certeza real y directa sobre ello.

Según la RAE: Dicho de una idea, de una teoría, etc., formada sin juicio crítico y sin tener en cuenta los datos de la experiencia: Se deja llevar por ideas preconcebidas.

Lo que nos lleva a la construcción de paradigmas, a la discriminación, discriminamos al moreno, al homosexual, al mapuche, al bajo, al gordo, al pobre, al enfermo, al feo (nuestra tan cacareada solidaridad suele aparecer sólo para ese circo llamado Teletón). Discriminamos al viejo, al boliviano, al peruano, al haitiano, en general al migrante (a los mencionados sí, no a los migrantes “bonitos”, europeos o gringos) al de provincia, a la mujer, etc.

Y toda esa discriminación se acentúa para tornarse agresión verbal. Ahora, si el aludido es de género femenino, cualquier epíteto discriminatorio que se use para insultar, se adiciona el “puta” o el “maraca”.

Es así como un “flaite” que “jotea” a una mujer en el metro, es eso: “un flaite”. Si es una mujer, es “la maraca flaite”.

Los prejuicios, las críticas a alguien o algo previamente a conocer realmente quién es o de qué se trata, son una cualidad muy negativa del carácter del chileno. Generalmente son opiniones infundadas que se arraigan en la sociedad como estereotipos y, por lo tanto, nublan la capacidad de comprender lo que es ajeno a uno mismo.

Los estereotipos, según Allport (1954), cumplen funciones de categorización (simplificación del universo estimular); defensa de los valores (mantienen la distintividad positiva para el endogrupo, sobre todo cuando el statu quo puede ser puesto en evidencia) y de mantenimiento del propio statu quo (facilita el control de la ideología dominante en el contexto).

Algunas investigaciones señalaron que las personas de menor capacidad cognitiva tienen más probabilidades de ser prejuiciosas, pero un análisis científico más reciente descubrió que los prejuicios no son exclusivos de las personas ignorantes. El nuevo estudio concluyó que las personas en los extremos altos y bajos del espectro de inteligencia realmente expresan niveles iguales de prejuicio, pero que la diferencia radica en las personas en contra de quienes apuntan esas críticas.

Los prejuicios que a veces tenemos en cuanto a quienes tienen lo que llamamos “problemas con la justicia”. Es increíble como prejuzgamos a las personas; sacamos conclusiones a partir de información muy fragmentada y deducciones que hacemos a partir de lo que nos parece la persona, y esas conclusiones muchas veces tienen poco que ver con la verdad. No solamente prejuzgamos a quienes están en prisión o han pasado por ella, sino a todas las personas que conocemos. “Nos caen bien” o “nos caen mal”, dependiendo de factores amorales como el color de la piel, la ropa que lleva puesta, la manera en que habla, la música que escucha, el tono de su voz y otros. Y repito: todos estos son factores amorales, que nada tienen que ver con los valores de la persona, sus conceptos profundos, su capacidad para hacer bien o mal.

Isabel, una vecina de La Dehesa, dice que lo que a ella le molesta es que “los negros” impactarán el linaje del chileno: “Yo no entiendo cómo se pueden fijar en esas negras con potos grandes. Y esas niñas bonitas, chilenas, en esos negros. Me da mucha rabia cómo este país se echa a perder y se empeora la raza”, comenta agitada por el calor y la rabia (Verano, 33°, Santiago de Chile).

“A las seis de la mañana, esta calle es una hilera de negros caminando al metro”, dice el conductor del taxi, mientras acelera hacia el norte, por General Velásquez, una calle al poniente de Santiago de Chile. Antes estas eran poblaciones comunes y corrientes, ahora solo viven haitianos. Antes de llegar a La Alameda, apunta a las casas que rodean al Santuario del Padre Hurtado: “Nada, yo digo nomás que en la mañana hay filas de negros; lo que sí es cierto es que les vienen a quitar los trabajos a los chilenos”.

En fin, una mirada que ilustra a una sociedad envuelta en preconceptos, en paradigmas arraigados, en que se naturalizan cosas y hechos que se transforman en “verdades absolutas”, o en cuestiones que no tienen solución. Por ejemplo, la educación, la marginalidad, las “zonas de catástrofe”, las pensiones indignas, el Sename, los robos por parte de las FFAA y Carabineros, la TV basura, la salud, y un largo etcétera.

Si bien muchas personas están conscientes de lo mencionado, la mayoría no hace nada; lo peor, la mayoría cree que “es natural que sea así” o “que nada se puede hacer”, o “que las cosas siempre se han hecho así aquí”, como en el caso de los monos de la jaula.

¡Despierte! ¡No siga moneando!


En epistemología e historia de la ciencia se suele indicar la inevitable predisposición del científico a dar por sentado el conocimiento previo sobre alguna materia, lo que contribuye al mantenimiento del paradigma dominante frente a la falsación que debería aplicarse con el método científico a toda teoría científica. En este campo, el término preconcepto no debe confundirse con el concepto de axioma, fundamento de ciencias no experimentales, como la lógica y las matemáticas.

Opinion_CristianLeon

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