Opinión

[OPINION] Una Fundación para un País Digno

De acuerdo a la agenda política 2020, para el mes de mayo se esperaba el inicio de la segunda etapa del proceso constituyente. En el caso hipotético de haberse realizado el plebiscito el domingo 26 de abril, hubiéramos sabido si se cumplía o no el pronóstico que auguraba un triunfo del Apruebo. Sin embargo, la pandemia provocada por el coronavirus alteró todo lo planificado. Repentinamente, en el mes de marzo los coletazos de la revuelta popular que aún seguían presentes en las calles de las grandes ciudades se apagaron por completo, no producto de la represión, sino por el inicio de las cuarentenas. De ese modo, la agenda política y comunicacional ha sido cooptada por el rumbo y los efectos del COVID–19 en la población nacional y mundial, dejando en un plano secundario el proceso constituyente. Por su parte, el Gobierno ha hecho un esfuerzo político importante por intentar retomar la conducción del país a través de la compra de armamento antimotines, vehículos policiales, promulgación de leyes represivas y creando una falsa sensación de normalidad que, al poco andar, se vio obligada a retroceder al verse expuesto el fracaso que provocó el aumento exponencial de casos de contagios.

Este es el contexto que enmarca la creación de la Fundación País Digno por un grupo de trabajadores, profesionales, académicos y dirigentes sociales que vimos la necesidad de dotarnos de una plataforma que permita compartir ideas, análisis y propuestas respecto a la construcción de un nuevo modelo de desarrollo para un Chile con justicia social y una vida digna para todos y todas. Es por esta razón que nos gustaría aprovechar este momento histórico para aportar en la construcción de un proyecto país. Vemos con urgencia la necesidad de abrir espacios tendientes a que los pueblos de Chile vayamos encontrándonos y construyendo la unidad política y social necesaria para tener una Constitución que asegure derechos sociales y un modelo de desarrollo sustentable.

El desafío no es menor. La crisis del neoliberalismo se relaciona con la concentración de la riqueza por parte de una élite vinculada principalmente al sector empresarial financiero, ligado a negocios que hacen las AFP con el dinero proveniente de los ahorros previsionales, situando a Chile como uno de los países más desiguales del mundo. De acuerdo a indicadores internacionales que miden este fenómeno, a pesar de tener el PIB per cápita más alto de Sudamérica y segundo a nivel latinoamericano, dentro de los países OCDE, Chile se ubica en el penúltimo lugar con un índice Gini de 0.44, décimo en América Latina y quinto considerando sólo América del Sur. A esto debemos agregar el alto endeudamiento de los hogares chilenos. Según datos del Banco Central, en promedio, el 75% de los ingresos en los hogares corresponden a deuda. Asimismo, uno de cada cuatro hogares tiene una deuda sies veces superior a sus ingresos. De igual manera, el país presenta un estancamiento en los sueldos: el 50% de los chilenos gana menos de 375 mil pesos y el 70% gana menos de 750 mil.  Esta situación, sin duda, se agrava por la ausencia de un sistema de seguridad social público de calidad, pues las reformas neoliberales de los años ’80 y su profundización en la década de los ’90 incluyeron una agresiva privatización y desfinanciamiento de los servicios básicos.  Esta combinación de factores mantiene a la población en una calidad de vida muy por debajo de la riqueza que genera el país.

En consecuencia, esta plataforma se plantea como un lugar de encuentro donde seamos capaces de imaginar un nuevo modelo de desarrollo que garantice condiciones de vida digna para los trabajadores, familias y el medioambiente, en un contexto de cambios vertiginosos. Para ello queremos abrir espacios de diálogo y debate entre actores sociales, políticos e intelectuales orgánicos del movimiento popular, a través de procesos formativos, tales como seminarios, foros y encuentros; la generación de investigación y publicaciones para difundir conocimiento en pos de un modelo alternativo de desarrollo nacional y popular; y por último, elaborar junto a organizaciones sociales y populares propuestas de políticas públicas que promuevan el buen vivir y derechos sociales que aporten a la construcción de un país posneoliberal.

De esta manera, con la fe en que el 25 de octubre se cumplirá la histórica demanda popular de abolir la Constitución impuesta en plena dictadura, y con la convicción de aportar con ideas a la construcción de un nuevo Chile, presentamos este esfuerzo colectivo llamado Fundación País Digno. Estén atentos a nuestras futuras actividades, donde encontrarán las puertas abiertas para imaginar un nuevo Chile entre todos y todas.

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Francisco Guilardes
, Secretario Ejecutivo
Camilo Nicolini, Coordinador de Proyectos

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