Viña del Mar

Nancy Díaz: “Desde la Concejalía Vecinal estamos comprometidas con la Educación Sexual Integral porque queremos que nuestras hijas e hijos sean educados por docentes, no por la pornografía”

Nancy Díaz es madre, vecina de Recreo en Viña del Mar, fue dirigente estudiantil en su juventud, profesora de Historia y Geografía de la Universidad de Playa Ancha e incansable funcionaria pública que se ha desempeñado en la Cárcel de Valparaíso, Instituto de la Juventud (INJUV), Dirección del Trabajo, Consejo Nacional para el Control de Estupefacientes (CONACE) y Municipalidades de Lo prado y San Felipe.

Actualmente se presenta como candidata a concejala en la Municipalidad de Viña del Mar, independiente, feminista y educadora, en la lista del Frente Amplio con el número XS-332. ¿Cuál es su programa y propuesta para la Ciudad Jardín? En la siguiente entrevista, la candidata nos responde.

¿Cuál es el sello de tu candidatura?

-Nuestro sello es la propuesta y construcción de una Concejalía Vecinal independiente, que esté en terreno, que esté con las juntas de vecinos, que organice capacitaciones, que esté con las mujeres, acompañándolas, y los adultos mayores enseñándoles nuevas tecnologías, especialmente ahora con la pandemia porque tienen dificultades con el acceso a hacer tramites, pedir permisos generales, postulaciones a ayudas sociales como los bonos, y tantas otras cosas necesarias en pandemia.

Una Concejalía que promueva la educación en forma transversal a las vecinas y vecinos de Viña del Mar: educación a través del reciclaje, compostaje y sobre participación social y comunitaria, de terminar y nivelar estudios. También educación cívica en los colegios. Yo y mi generación tuvimos educación cívica. Como profesora creo importante recuperar la educación cívica en los establecimientos educaciones públicos de la comuna para formarnos como ciudadanos viñamarinos, para que tengamos las herramientas necesarias y, así, decidir sobre nuestra vida en común y proyectos que quiere la comunidad mediante plebiscitos vinculantes.

Otro eje importante es la fiscalización. Tenemos un déficit de más de 17 mil millones de pesos en la municipalidad, entonces hay que ser súper exhaustivos en los gastos e inversiones de la comuna, además de una auditoría pública para esclarecer este déficit que aqueja a toda la ciudad.

En Viña del Mar existen diversos conflictos ambientales e inmobiliarios que han sido visibilizados por las organizaciones de los sectores y barrios de nuestra ciudad, ¿cuál es la posición de la Concejalía Vecinal al respecto?

-Las y los vecinos tenemos el derecho y el deber de informarnos y decidir cómo queremos vivir en nuestra ciudad. Para ello, el fortalecimiento de las organizaciones sociales y las juntas vecinales es crucial. Trabajamos desde hace años por una educación para una nueva ciudadanía, dentro y fuera de las aulas, porque no existe democracia sin participación social ni sociedad civil organizada.

Un ejemplo para el resto de Viña del Mar es el Plebiscito Vecinal que se realizó en Recreo, a partir de una Junta de Vecinos, para consultar a los recreínos y recreínas si están de acuerdo con la construcción del Mall Agua Santa. Tuvo alta participación. La respuesta de las vecinas y los vecinos fue de rechazo a este proyecto comercial a gran escala, la cual debe ser escuchada por la municipalidad como gobierno local que representa a sus habitantes.

No necesitamos una carretera por 6 Oriente que sólo disminuya ocho minutos en el transporte, tampoco necesitamos más de 10 torres de edificios en Canal Beagle para personas que vienen de Santiago, en vez de dar una solución habitacional y digna a nuestra gente que vive en tomas y campamentos. Estos proyectos se hicieron entre cuatro paredes sin consultar a la gente qué necesita y cómo quiere vivir en comunidad.

No es posible que sigamos con una municipalidad que promueva e ingrese este tipo de proyectos ambientales e inmobiliarios en nuestros barrios, de alto impacto, sin consultarnos, que tampoco escuche las voces de las vecinas y vecinos, ni mucho menos que genere instrumentos de planificación en pro de ellas en desmedro de la calidad de vida de todas y todos.

Por estas razones, desde la Concejalía Vecinal creemos que la participación social es un proceso que se aprende en la práctica, pero también que se enseña para madurar nuestra democracia y convivencia. En este punto es fundamental fortalecer la participación social y la educación cívica para la construcción de un nuevo Plan Regulador y Plan de Desarrollo Comunal, de Desarrollo Económico Local y productivo, así como planes comunales que reconozcan y pongan al centro los cuidados y la violencia contra las mujeres.

¿Cómo abordarán la violencia contra las mujeres y las disidencias sexuales desde la Concejalía Vecinal?

-Creemos que uno de los grandes avances que hemos tenido en el último tiempo ha sido reconocer la paridad en procesos de participación político, en especial en el proceso constituyente. Hacemos política todos los días, al conversar con otros y dar una opinión, al participar en nuestros territorios, al tomar decisiones. Por eso reconocemos la necesidad de reivindicar el hacer política, y hacerla en condiciones de igualdad de poder, aunque reconociendo nuestras diferencias.

Desde la Concejalía Vecinal nos comprometemos a avanzar en Autonomía Política e Igualdad de oportunidades de las mujeres mediante el trabajo conjunto con organizaciones y coordinadoras sociales de mujeres y feministas de la ciudad, que por años han alzado la voz por aquellas que no tienen el poder de hacerlo. Proponemos espacios de participación y educación para fortalecer la capacidad de las mujeres de tomar decisiones en diversos ámbitos de la vida, así como la promoción de políticas comunales que reconozcan y nos liberen de la exclusividad como mujeres del trabajo reproductivo y de cuidado, poner fin a la violencia de género y adoptar las medidas necesarias para que las viñamarinas participemos de decisiones en igualdad de condiciones.

En Viña del Mar, donde llevamos 16 años de la derecha, las disidencias sexuales no han sido considerados por la municipalidad. Necesitamos visibilizar y hacer parte a las disidencias sexuales de la comunidad, tal como lo hacemos con cualquier tipo de personas. El otro día escuchaba a un joven que decía ¿por qué no hay puestos de trabajo sólo para transexuales?, porque cuando llegaban ellas a pedir trabajo, simplemente las rechazaban por su condición sexual. Entonces, creemos en impulsar políticas de inclusión laboral a las disidencias sexuales en Viña del Mar, porque todas y todos tenemos derecho al trabajo y a vivir libres de discriminación.

Los diferentes instrumentos de planificación y políticas sociales deben ser hechas desde y por las mujeres y disidencias sexuales. Necesitamos un nuevo Plan Regular, porque en él sólo participaron 1.800 personas, que es una participación mínima en consideración de 330.000 habitantes que tiene Viña del Mar. Necesitamos un nuevo Plan Regulador que sea barrial, y para ello en la Concejalía Vecinal estamos dispuestas a ser los oídos de las personas en los territorios para llevarlo a la Alcaldía, y por supuesto de las mujeres y las disidencias, para enfrentar este sistema machista y patriarcal. Se acabó el tiempo de esconder las realidades sociales bajo la alfombra. Se acabó el tiempo de que otros hablen y decidan por nosotras. Sólo las mujeres y disidencias pueden reconocer y sectores peligrosos de la ciudad donde suceden acoso callejero, acoso y violencia sexual, especialmente en espacios y transporte públicos.

Desde esa base, nos comprometemos como Concejalía Vecinal a incorporar el enfoque de género y de Disidencias Sexuales para comprender y mejorar nuestras condiciones de vida en aquellas y aquellos que también viven más condiciones como, por ejemplo, la discapacidad, la maternidad y paternidad, el trabajo doméstico y de cuidados, la exclusión laboral y dificultades para nivelar estudios.

Una propuesta inicial y concreta es fortalecer la Oficina Comunal de la Mujer, creando un Programa de Violencia contra las Mujeres y Disidencias Sexuales, ya que actualmente sólo reconoce la violencia intrafamiliar, por lo que excluye cualquier tipo de denuncia y apoyo a mujeres y disidencias sexuales que han sufrido violencia fuera de este contexto. Otra propuesta concreta importante es la creación de Casas de Acogida a Mujeres y Disidencias víctimas de violencia, porque la Constitución y leyes actuales no obligan a quienes ejercen violencia a dejar los hogares, sometiendo a mujeres y madres, y a los niños y niñas, a vivir violentados. También las y los somete a ocultarse de sus agresores, castigando socialmente a las víctimas y privándolas de su libertad incluso en sus propios barrios y ciudades.

Una de las demandas feministas más sentidas es la educación sexual integral. ¿Qué propuestas tiene la Concejalía Vecinal al respecto?

-Para hablar de propuestas en Educación en Viña del Mar, primero debemos tener un departamento de educación en nuestro municipio. Desgraciadamente, somos de los pocos municipios que no cuenta con un departamento de educación, porque ésta se administra desde la Corporación Municipal, que es una entidad privada dirigida por un gerente, que no da cuenta de su quehacer al Concejo Municipal ni a la ciudadanía, y responda a un programa alcaldicio.

Creemos que, para concretar iniciativas como la educación sexual integral, debemos recuperar la educación desde sus cimientos y que todas y todos podamos decidir qué políticas educacionales queremos para los jóvenes, las niñas y niños de nuestra ciudad, pero también qué educación queremos fuera de las aulas para mejorar nuestra convivencia y fortalecer nuestra identidad como viñamarinas y viñamarinos como, por ejemplo, la educación cívica, ambiental y patrimonial.

Desde la Concejalía Vecinal estamos comprometidas con la educación sexual integral porque queremos que nuestras hijas e hijos sean educados por docentes, no por la pornografía, desde donde se normaliza la violencia contra las mujeres y desde donde se suprime la educación desde los afectos, el consentimiento, las orientaciones e identidades sexuales. La educación nos permite tener más herramientas para que todas y todos podamos decidir sobre nuestros cuerpos y, en especial, fortalece la autonomía política de las mujeres y disidencias para ejercer decisiones sobre sus vidas.

Por último, necesitamos un Departamento de Educación Municipal para que las profesoras y profesores puedan contextualizan y adecuar los programas pedagógicos propuestos desde Santiago, y también que también trabaje fuera de las escuelas y que se enfoque en diferentes programas de capacitaciones para fortalecer la autonomía política de las mujeres y disidencias en economía, trabajo, entre otras.

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